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 jueves, 26 de mayo de 2005  
Loco de la escopeta: indicios de alteración psíquica en los hermanos detenidos
Un diagnóstico de Medicina Legal indica que "Pepo" tiene un discurso mechado con delirios. Y le atribuye a Lino un componente subjetivo perverso y dominio sobre su hermano menor. Les hicieron entrevistas individuales

Ariel Etcheverry / La Capital

Un diagnóstico psicológico oficial realizado a los hermanos detenidos por el ataque del Loco de la Escopeta del lunes pasado define que ambos tienen desequilibrios en la conformación de sus personalidades. A Alberto Pepo Bertucci le adjudica una estructura psicótica que realiza "cortes" intempestivos con la realidad: le es difícil comprender dónde empieza lo real y dónde lo fantástico. Su hermano mayor, Lino Bertucci, presenta en cambio un componente "perverso" en su subjetividad que lo pone en el lugar de un psicópata y de neto dominador sobre el primero. Esas son las primeras conclusiones a la que arribó un perito legista que entrevistó a los sospechosos de protagonizar al menos el último episodio atribuido al tirador serial.

El informe ya está en poder del juez de Instrucción Nº10, Alfredo Ivaldi Artacho, a cargo de la investigación del último ataque, ocurrido el lunes 23 sobre el viaducto Avellaneda contra un ómnibus de la línea 107. Pepo, de 49 años, y Lino, de 53, fueron apresados seis horas después de producido el ataque. La policía llegó hasta ellos luego de que varios testigos coincidieran en describir al vehículo desde el cual se realizó el disparo como un camión de mediano porte marca Mercedes Benz rojo, con caja color blanco con vivos rojos.

El rodado que los Bertucci utilizaban para trabajar como repartidores ya estaba bajo la mira de los investigadores. Es que un furgón de esas características ya había aparecido en hechos del pasado y la policía, al ubicarlo, los incluyó en una lista de vehículos sospechosos. Fue por eso que con celeridad, a pocas horas del atentado, se allanara la vivienda de los hermanos, en Zuviría al 7300, de barrio Belgrano. En ese lugar, además del vehículo, fueron secuestradas cinco armas de fuego, entre ellas una escopeta 12.70 que, según los pesquisas, habría sido utilizada pocas horas antes.

Una vez que quedaron a disposición de la Justicia, Pepo y Lino fueron evaluados psicológicamente por un profesional de la Dirección General de Medicina Legal Zona Sur de la policía provincial. Se trata de un psicólogo legista que integra a su vez la comisión permanente formada hace un par de años con el objetivo de seguir el enigmático caso del Loco de la Escopeta.

En el informe elevado al juez, Pepo fue definido como una persona que presenta una estructura "psicótica", es decir, que produce cortes con la realidad. "En sus dichos evidencia un discurso mechado con delirios. No se puede determinar dónde empieza la realidad y dónde la fantasía", es una de las conclusiones que trascendieron del informe. "Es un chico grande, que no tiene idea de lo que se le imputa y que está bajo el cuidado de Lino. El martes, cuando ya estaba detenido, saltaba de un tema a otro y preguntaba permanentemente por el hermano", confió una fuente cercana al caso.

Lino, en cambio, "tiene una psicopatía con componentes perversos y evidentemente ejerce cierta dominación sobre su hermano menor. Es potencialmente capaz de realizar actos como el que se investiga". Según fuentes del caso, el mayor de los Bertucci se mostró continuamente esquivo durante la entrevista. "No se hizo cargo de nada, pero presenta características propia de los psicópatas, con tendencia a la manipulación. Estaba molesto, no era capaz de sostener la vista cada vez que se le formulaban preguntas", describió la fuente.

El examen al que fueron sometidos los sospechosos consistió en sendas entrevistas individuales con preguntas abiertas. Luego se les propuso una batería de test "proyectivos" con dibujos o gráficos, con los que se buscó tener una tendencia de personalidad.

"Lino es consciente de la criminalidad de sus actos. Pepo es un psicótico, ubicado en tiempo y espacio. Tiene buenos elementos de lenguaje con relativa administración de recursos. No obstante está al borde de la inimputabilidad", comentó la fuente.
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Según los peritos, Pepo Bertucci tiene dificultades para distinguir realidad de fantasía.

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