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 miércoles, 10 de marzo de 2004

Voceros oficiales dicen que se respeta el "espíritu" de la posición Argentina
Sobre la hora, hubo acercamiento y el gobierno le pagó al Fondo
Kirchner y Krueger flexibilizaron posiciones. Hoy el FMI dará a conocer el detalle del acuerdo

El presidente Néstor Kirchner decidió finalmente pagar la deuda de 3.100 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que vencía ayer, luego de recibir un compromiso de la titular interina del organismo, Anne Krueger, de recomendar al directorio la aprobación de la segunda etapa del acuerdo firmado en septiembre. Al menos así lo informaron voceros del gobierno, que se preocuparon en señalar que el entendimiento alcanzado respeta el "espíritu" de la posición Argentina. La paz se alcanzó luego de que ambas partes hicieran un esfuerzo por flexibilizar sus posiciones respecto de la negociación con los acreedores privados. Por el lado del Fondo, recién hoy se conocerá la postura oficial a través de una conferencia de prensa del vocero Thomas Dawson.

Cuando crecía la tensión por la amenaza de default del gobierno, debido a las nuevas exigencias que en los últimos meses puso el FMI sobre la mesa, la paz llegó en el transcurso de una charla de media hora por teléfono entre Krueger y Kirchner. El terreno había sido preparado previamente por la dama de hierro y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que se reafirmó así como el principal negociador de la deuda.

Según los voceros oficiales, en las conversaciones Krueger anticipó que recomendará la aprobación del segundo examen del acuerdo al directorio del Fondo, que se reúne el 22 de este mes. La recomendación irá acompañada de una carta con los puntos en los que se avanzó durante el día de ayer. Estos son:

* El gobierno argentino se mostró dispuesto a llevar a un "umbral razonable" el porcentaje de aceptabilidad de la propuesta que elevará a los acreedores privados. El Fondo exigía una aprobación del 80% de los acreedores, mientras que la Argentina ubicaba ese nivel entre el 50 y 60%.

* El Comité Global de Acreedores, encabezado por el ex banquero italiano Nicola Stock, no será un interlocutor privilegiado respecto del resto de los bonistas repartidos por el mundo.

* El gobierno firmará el decreto que designa a los bancos Merryl Lynch, Barclays y Unión de Bancos Suizos como asesores en la reestructuración de deuda y le dará estabilidad en sus tareas, siempre que "cumplan las condiciones contractuales". Esto es, que se ajusten a la propuesta negociadora del Ministerio de Economía. "El gobierno no está obligado a trabajar con estos bancos sino cumplen sus tareas", aseguraron fuentes oficiales, por lo que "se reserva la posibilidad de rescindir los contratos".

u La fecha en la que se deberán dar por concluidas las negociaciones con los bonistas se fijará en el futuro. El plazo exigido por el Fondo era septiembre. El gobierno, previamente, no manejaba plazos. Según explicaron los negociadores argentinos, Kirchner se aseguró así que un eventual entendimiento con los bonistas no resulte vinculante respecto de las negociaciones que el país deberá mantener con el FMI en los próximos meses para definir las nuevas metas fiscales para 2005.


Una fórmula para seguir
Si bien se espera que Dawson le ponga algún detalle a estas enunciaciones, por lo pronto Argentina y el Fondo lograron una fórmula de entendimiento que les permitirá seguir negociando sin un escenario de default.

De esta forma, el Banco Central recibió de la Casa Rosada la orden de girar a Washington los 3.100 millones de dólares para cubrir el vencimiento. "El 23 (después de la reunión del directorio) la plata vuelve a la Argentina", aseguraron los voceros oficiales. Se prevé, en rigor, que el Fondo devolvería 1.500 millones de dólares y otros 500 millones serían girados por el Banco Mundial.

Los funcionarios argentinos están ahora a la espera de que la titular interina del FMI remita en las próximas horas una "carta personal" a Kirchner, en la que repasará los puntos del acuerdo y la recomendación que elevará al directorio del organismo.

Luego de un mes de discursos encendidos, la única voz oficial del gobierno fue ayer la de la senadora Cristina Fernández de Kirchner.

La esposa del presidente se preocupó en enfatizar que el Ejecutivo "no claudicó" al pagar el vencimiento ya que "se mantiene el espíritu del acuerdo" firmado en septiembre.

La senadora dijo que al comienzo de las conversaciones "el FMI exigió cosas que no estaban en el acuerdo" y que "las metas originales habían sido cumplidas" por la Argentina y "aprobadas por el FMI", aunque aclaró que este aval debe ser formalizado.

"Se respetó lo que Argentina había firmado, esperábamos que el FMI cumpliera y, afortunadamente para los argentinos, esto fue así", remarcó.

La mesura en sus declaraciones contrastó con la dureza de la discusión que se dio en los días previos entre el gobierno, el Fondo y los países del G-7. La presión de los países industrializados sobre la Argentina se reflejó incluso ayer, horas antes del diálogo Kirchner-Krueger, a través del premier italiano, Silvio Berlusconi, quien calificó de "inaceptable" la oferta realizada por Argentina a los bonistas, y del ministro de Economía español (y posible futuro titular del FMI), Rodrigo Rato, quien señaló que el presidente Kirchner "sabe que tiene que honrar sus compromisos".

Por su parte, el vicepresidente del Bundesbank, Jürgen Stark, reclamó el inicio inmediato de una negociación con los acreedores privados y que se eleve el superávit primario para los años 2005 y 2006.

El entendimiento de ayer, de mantenerse, permitiría a la Argentina y el Fondo Monetario ganar tiempo para seguir negociando hasta junio, mes crucial en el cual deben comenzar a discutirse las metas a cumplir para los próximos dos años y que, desde el punto de vista del organismo, debería concluir con una revisión de la actual oferta negociadora argentina.

Por lo pronto, la noticia del acuerdo repercutió inmediatamente en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y las acciones crecieron un 5,89%.

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