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 miércoles, 06 de agosto de 2003

Argentinos y brasileños ganan espacios en la Bundesliga

El instinto goleador de Ailton, el gran show de Zé Roberto, el aclamado regreso de Robson Ponte, el empate de ensueño de Amoroso o la gambeta endiablada de Andrés D'Alessandro. El comienzo de la liga alemana parece más bien un festival sudamericano que una apuesta a los jugadores propios.

No es un dato menor que la mitad de los 28 goles de la primera jornada de juego el pasado fin de semana fueron marcados por jugadores de Argentina o Brasil. El Bayer Leverkusen, por ejemplo, tenía a cinco sudamericanos en su cuadro inicial. Y ese condimento, para una liga de alto nivel como la germana, no es para despreciar.

Antes se consideraba que los jugadores sudamericanos tenían dificultades para integrarse. Sin embargo, se han adaptado a las condiciones del trabajo y la vida en Alemania y ocupan en sus clubes posiciones destacadas. Pasaron los tiempos en los que los brasileños huían después de la primera nevada.

Para la integración, es importante tener un entorno familiar. "Cuando llegué a Alemania era el único brasileño. Tuve que aprender alemán y salir adelante como pude", afirma Robson Ponte, primero jugador del Wolfsburgo y ahora del Leverkusen.

Los equipos tratan de hacérselo fácil a sus jugadores. En Leverkusen, el deportólogo Frank Ditgens enseña a los sudamericanos algunas palabras en alemán, va con ellos al cine y les ayuda donde es necesario. Un equipo de empleados del club apoya en asuntos importantes a los jugadores, que primero suelen venir sin familia a Alemania. "El Bayer me ha dado la posibilidad de asentarme en Europa", dice el brasileño Lucio.

Una rápida adaptación permitió a la nueva estrella del Borussia Dortmund Flavio Conceicao, procedente del Real Madrid, marcar uno de los dos goles de su equipo en el partido del sábado contra el Schalke. "No fue ningún problema. Hemos cocinado juntos, le hemos mostrado Dortmund y le hemos contado muchas cosas de Alemania", opina Dedé, uno de los cinco brasileños del equipo.

La casa de Dede es para muchos futbolistas brasileños la primera escala. En asados o reuniones con otros compatriotas, aquí se sienten los profesionales como en su propio país. Otro brasileño, Amoroso, fue el autor del segundo tanto del Dortmund, el definitivo 2-2.

Sin embargo, el argentino Andrés D'Alessandro, nuevo en el Wolfsburgo, no parece tenerla tan fácil. El fichaje de nueve millones de euros (10,2 millones de dólares) llegó a Alemania acompañado de su hermano. El sábado, incluso su madre Gladys estaba sentada en la tribuna.

Al margen del apoyo familiar, los profesores de idiomas y sus compatriotas, para los jugadores argentinos y brasileños, el orgullo dañado es también un impulso para salir adelante.

FRanca, el centrodelantero del Leverkusen fichado por 8,5 millones de euros (9,6 millones de dólares) y que en la temporada pasada sólo metió un gol, apareció prácticamente cambiado al comienzo del nuevo campeonato y con ganas de mostrar lo que puede hacer.

"No quería regresar como perdedor a Brasil", afirma el atacante, que se ha mantenido en forma durante las vacaciones. "El Leverkusen es altamente profesional y me ofrece todo. Espero poder devolverlo esta temporada con goles".

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D'Alessandro llegó a Wolfsburgo

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