"Mientras haya excluidos y pobres en la Argentina va a haber peronismo", dijo ayer el senador nacional electo Oscar Lamberto, quien, además de trazar un sombrío panorama para la economía del país si no se toman las medidas adecuadas, habló de la imperiosa necesidad de que se recupere la identidad nacional.
A horas de la victoria electoral sobre el radical Horacio Usandizaga y cuando se comentaba el caudal del voto bronca que hubo en todo el país, y en especial en Santa Fe, Lamberto no se cansó de elogiar a la militancia peronista.
Después de aquella expresión inicial, quien en diciembre dejará la Cámara baja para pasarse a la alta, al igual que Roxana Latorre, dijo estar "muy orgulloso" por el comportamiento de los militantes peronistas, ya que "pusieron la cara, caminaron la provincia y dijeron presente en el marco de una campaña sin recursos".
Lamberto aprovechó para meter más aire en el ambiente partidario, aún estremecido por la victoria en la provincia y en particular en Rosario. "Si el peronismo se fortalece, hace su crítica y su debate interno, es el partido que más le puede dar al país", señaló.
Cambio de táctica
Acerca de la composición del Senado nacional desde el 10 de diciembre, señaló que espera que el cuerpo "cambie sus tácticas y haga todo público, a la vista", porque como el PJ controlará el Poder Legislativo "vamos a necesitar discusión (con el gobierno de Fernando de la Rúa) y acuerdos todo el tiempo".
Sobre el futuro presidente de la Cámara, Lamberto advirtió que "no es bueno" que la sucesión presidencial esté en manos de la oposición, y acerca de si resultaría positivo que Raúl Alfonsín ocupe esa función, se limitó a decir: "Es un problema que tendrá que resolver la Alianza".
Como no podía ser de otra manera, el dirigente de Gálvez se llenó la boca hablando de Reutemann. "Dónde usted va y hace una medición de imagen sobre los candidatos con más posibilidades para disputar la Presidencia en el 2003, Reutemann la gana. En Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba".
De todos modos, admitió que quien tiene que decidir la estrategia más efectiva es el propio gobernador. "El tiene que decir los tiempos, cuándo y cómo", dijo.
Pese a que la elección del candidato a presidente por el PJ seguramente será motivo de grandes discusiones, negociaciones y hasta peleas internas, Lamberto expresó confianza, porque "las democracias modernas están todo el tiempo en campaña". Cuando se le preguntó si la argentina es una democracia moderna, señaló simplemente "tenemos que serlo".
"¿Cuál es el problema?", preguntó cuando se le recordó que el domingo mismo ya se habló de varios presidenciables, incluso del mismo Carlos Menem, electo senador suplente por La Rioja.
Lamberto presidió por años la estratégica comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados. Siempre fue un hombre de consulta sobre temas específicos. Por estas horas, superada la hora de votar, reiteró que "la situación económica es muy complicada con una economía que no crece desde hace cuatro años, un sistema social con una demanda que lo excede, un sistema político de una debilidad total y un cuadro emocional terrible, donde la gente está mal, y así lo expresó en las urnas".
Para salir de semejante situación, dijo que "primero hay que lograr algún cambio en las expectativas de la gente", porque de lo contrario "no hay presidente ni ministro de Economía que pueda hacer funcionar nada". Es decir, agregó: "Hay que encontrar un mecanismo por el cual la gente comience a cambiar su visión de futuro y a tomar decisiones, a comprar, invertir, consumir".
Sobre si Cavallo debe continuar al frente de Economía, remarcó que "es un problema" de De la Rúa, aunque destacó que ya no se trata de la confianza que puede generar el ministro: "Más que un problema personal es un problema de políticas", y que la fe "se recupera rápidamente si hay políticas correctas y, además, respaldo".
Sobre la posibilidad de otro ajuste, no dudó en señalar que el país ya no da para más medidas de ese tipo. "Pensar en otro ajuste es llevar esto al borde del estallido", advirtió, y se quejó porque "pareciera" que "la única política que tiene este gobierno es ajustar. Cuando no le alcanzan los fondos aumenta los impuestos, cuando la gente no los paga, vuelve a ajustar. Y así seguimos en la depresión. Hay que hacer al revés de lo que se está haciendo".
Entre las iniciativas que "se pueden realizar con decisión y respaldo político", destacó la reformulación del Estado, para que "los recursos se afecten a cosas realmente muy importantes, como educación, salud, seguridad, etcétera".
También hay que pactar con los acreedores -continuó- "un respiro en cuanto al pago de la deuda externa de manera que no tenga el peso que tiene en momentos en que el país necesita despegar".
Igualmente "hay que recolonizar el país para que no haya una altísima concentración de riqueza y un interior pobre que mantiene a una ciudad de Buenos Aires rica".
En quince minutos
No perdió tiempo en aclarar que "estas no son medidas para dentro de quince minutos. Son medidas estructurales para dentro de treinta, cincuenta años".
Y mientras algunos creen que los ministerios de Educación y Salud directamente deberían desaparecer, la idea más novedosa que lanzó Lamberto pasa por trasladar -por ejemplo a San Juan- el Ministerio de Educación, porque "crea un polo de desarrollo, descentraliza la cartera y descentraliza el gasto".
Finalmente, planteó como salida esencial que "para levantar el ánimo de la gente, hay que empezar por recuperar la identidad nacional. Somos argentinos y tenemos que sentir orgullo de serlo no solamente cuando gana la selección de fútbol".