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 miércoles, 06 de septiembre de 2006  
Condenaron a un taxi boy por matar a cliente

Fue un encuentro sexual por dinero. Ocurrió en el Hipódromo del parque Independencia, al cual ingresaron por un agujero hecho en una pared perimetral. El taxiboy de 23 años y su cliente de 66 tuvieron sexo oral, pero a la hora de pagar por el servicio comenzó una fuerte discusión por el regateo del precio. Entonces, el muchacho comenzó a golpear al hombre contra la baranda de la pista de carreras con tanta violencia que lo dejó inconsciente y con heridas en la cabeza que le ocasionaron la muerte dos meses después. Tras los golpes, y cuando la víctima agonizaba, el taxiboy se cobró el servicio llevándose las zapatillas y el pantalón de su víctima.

La jueza de Sentencia Nº7, Carina Lurati, reconstruyó de esa forma el episodio que terminó con la muerte de Roberto Carlos González, hecho por el cual condenó a 9 años de prisión a José Vicente Robles, a quien declaró penalmente responsable de homicidio simple y hurto. El fallo no está firme porque el defensor del acusado presentó una apelación.

El hecho ocurrió la noche del 6 de julio de 2004. Según se pudo probar, cerca de las 21 González llegó hasta la zona del parque Independencia conocida como paseo gay, es decir la diagonal que corre entre el Hipódromo y el estadio de Newell's, en la que suelen trabajar taxiboys y travestis. En su declaración indagatoria, el propio Robles reconoció ejercer de vez en cuando la prostitución en ese lugar y que esa noche tuvo un encuentro sexual con González.

Ambos se introdujeron en el predio del Hipódromo por un agujero que había en una pared perimetral. Robles señaló en su momento que habían pactado un servicio por 35 pesos, pero que su cliente le dijo que no tenía más que 15 y le ofreció un par de zapatillas. El acusado contó que González, al ver que no aceptaba ese pago, lo tomó de los pelos y que él se defendió dándole piñas en la cara. Luego tomó las zapatillas y se fue.

Lo cierto fue que González quedó inconsciente toda la noche. Recién a las 7 de la mañana un empleado del Hipódromo halló a la víctima, semidesnuda, entre los pastizales. El hombre presentaba un traumatismo encéfalo craneano grave, con fractura de ambos maxilares, contusiones hemorrágicas paranasales y quebradura de órbita izquierda. Una ambulancia lo trasladó al Heca y, días después, fue derivado al Pami I. Allí murió el 6 de septiembre de 2004.

Los investigadores establecieron que no sería ajeno al hecho un taxiboy apodado Pepe. Al sentirse cercado, y cuando la policía ya había allanado su casa, Robles se entregó a la Justicia. Varios testigos que declararon en la causa, muchos de ellos ligados al ambiente de la prostitución masculina que trabajaban en el parque, declararon haber sabido que una persona había sido golpeada y robada por un taxiboy. Un travesti y un menor que también solía girar por la zona dieron cuenta de cómo Robles les contó esa noche que tuvo que golpear "a un viejo puto" que no le quería pagar.

Uno de esas personas incluso afirmó que Pepe le pidió que guardara unas prendas entre unos árboles. Esas ropas, según se comprobó, pertenecían a González. Al cabo de esta parte del proceso, la jueza Lurati estableció que Robles y su víctima mantuvieron relaciones sexuales "y que por no estar de acuerdo con lo que su cliente pretendió pagar", Robles le "causó dolosamente" heridas "golpeando tantas veces la cara del hombre contra la baranda de la pista y dejándolo librado a su suerte" y malherido, lo que provocó su muerte.
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