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 sábado, 29 de julio de 2006  
Inyectan células humanas en monos que padecen el mal de Parkinson
En el desarrollo de sus experiencias, los estudiosos se acercan a los bordes de la ética y abonan la polémica

En la soleada isla caribeña de San Cristóbal, investigadores de la Universidad de Yale inyectan millones de células cerebrales humanas en las cabezas de monos afectados por el mal de Parkinson y en una hacienda de China, 29 cabras corretean mientras células humanas discurren por sus órganos debido a que científicos introdujeron células sanguíneas humanas en embriones caprinos.

La combinación de humanos y animales en nombre de la medicina se ha llevado a cabo durante décadas.

Hay personas que viven con válvulas de cerdo en sus corazones y los científicos inyectan rutinariamente células humanas en ratones de laboratorio para reproducir enfermedades. Pero las investigaciones tienden a volverse cada vez más extravagantes pues los científicos trabajan con cerebros de ratones, monos y otros mamíferos y comienzan a experimentar con el polémico tema de la clonación.

Investigadores de la Universidad de Harvard intentan clonar células de embriones humanos en óvulos fecundados de conejos.


Protestas de los conservadores
Este tipo de trabajos ha desatado protestas de grupos de conservadores y de otras tendencias que temen la desaparición de los límites que diferencian las especies e invocan la imagen de una quimera de la mitología griega, la monstruosa combinación de león, cabra y serpiente.

En su mensaje sobre el estado de la nación en enero, el presidente estadounidense George W.Bush hizo un llamado a prohibir la "clonación humana en todas sus formas" y los "híbridos humano-animales", prácticas que calificó como uno de los "más flagrantes abusos de la investigación médica".

No lo especificó, pero científicos que trabajan en ese campo consideran que por "híbridos" el presidente se refirió a la creación de animales vivos con rasgos humanos y afirmaron que no están produciendo ese tipo de combinaciones.

Otros críticos de ese tipo de estudios proponen la imposición de una regulación más estricta en las investigaciones.

"La tecnología avanza más rápido que la regulación", explicó Osagie Obasogie, del Centro para la Genética y la Sociedad que funciona en Oakland y se opone a la combinación de células humanas y animales.

Sin embargo, los científicos dicen que ese trabajo, con una fuerte intención ética, los ayudará a comprender mejor las enfermedades y posiblemente a curar algunos males físicos.

Argumentan que sus estudios jamás resultarán en el nacimiento de un ser vivo, pero les permiten experimentar con enfermedades humanas sin recurrir a seres humanos.

"El presidente tocó un punto neurálgico que todos sentimos", señaló Doug Melton, científico de Harvard que intenta eliminar la necesidad de que las mujeres donen sus óvulos para la investigación de la clonación mediante la creación de células troncales de embriones humanos en óvulos fecundados de conejos.

"La perspectiva de tener animales que sean quimeras es espantosa. No se trata de ese tipo de investigación. Esos experimentos no crean animales, forman células", afirmó.

El estudio de Melton, en caso de lograr sus propósitos, reduciría la necesidad de mujeres donantes, que en el proceso deben tomar fármacos de fertilidad para aumentar la producción de óvulos y someterse a procedimientos invasivos para extraer los óvulos. Pero, por ahora, no ha conseguido extraer células troncales humanas de los óvulos clonados de conejo. (AP)
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