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 sábado, 11 de marzo de 2006  
Murió el protagonista de un escándalo de espionaje y sexo de la Guerra Fría
John Profumo era ministro de Defensa británico en 1963. Compartía su amante con un militar soviético

Londres.- John Profumo, un político conservador que protagonizó el mayor escándalo de prostitución y espionaje de la Guerra Fría, murió ayer en un hospital de Londres a los 91 años, tras haber sufrido una apoplejía.

Profumo era una emergente figura política cuando fue nombrado ministro de Defensa en 1960, pero su carrera política se truncó tres años más tarde por un escándalo en el que estaba involucrada la bailarina nocturna y prostituta Christine Keeler.

En plena Guerra Fría, ella confesó que había mantenido una relación íntima con Profumo y simultáneamente con un militar ruso de inteligencia, Yevgueni Ivanov, asistente del agregado naval soviético en Londres.

Para combatir las acusaciones, Profumo, que estaba casado, aseguró ante la Cámara de los Comunes que sólo había tenido una "relación platónica" con Keeler. Tres meses más tarde admitió que no había dicho la verdad y renunció a su cartera en junio de 1963.

Una foto de Keeler, en la que se muestra desnuda en una silla, se convirtió en una de las imágenes más emblemáticas de los años 60 en Gran Bretaña.


Clase alta y orgías
En el Londres de los años 60, el médico de ricos y famosos Stephen Ward introdujo a la bailarina de club nocturno y prostituta Christine Keeler en el mundo de la política, la nobleza y sus fiestas. Las fiestas, con sus excesos y orgías en las propiedades campestres, forman parte de las actividades de tiempo libre de una parte de la fina sociedad inglesa.

En 1961, Ward llevó a la joven Keeler a una fiesta, en la que el respetado miembro del gabinete Profumo la vio por primera vez cuando salió desnuda de la piscina. Keeler tenía apenas 19 años, y Profumo, 48, y estaba casado. Comenzó la relación.

Keeler, sin embargo, tenía otro amante más, el diplomático soviético Yevgueni Ivanov, un militar que estaba bajo sospecha de espionaje. En plena Guerra Fría, el romance se fue desarrollando hasta convertirse en escándalo político y sexual.

Las especulaciones y rumores comenzaron en 1962. La historia ocupó espacio en la prensa de todo el mundo, sobre todo en la más sensacionalista.

En un principio, Profumo lo negó todo y mintió al Parlamento británico: "No hubo nada indecente en mi relación con Miss Christine Keeler", aseguró.

Pero en 1963 la aventura amorosa se destapó definitivamente. Profumo reconoció haber engañado al Parlamento para proteger a su esposa, la actriz Valerie Hobson, y a su familia, y tuvo que renunciar. El "caso Profumo" debilitó al gobierno del primer ministro conservador Harold Macmillan y contribuyó a su caída poco después.

Keeler publicó en 2001 sus memorias bajo el título "La verdad, por fin". En ellas afirmaba, entre otras cosas, haber estado embarazada de Profumo.


Una red de espías y un suicida
Su amigo, el doctor Ward, que fue procesado por proxenetismo y se suicidó antes de que se esclareciera el caso, al parecer era el jefe de una red de espionaje soviético.

El caso fue llevado al cine en 1989 en la película "Scandal" con John Hurt y Bridget Fonda.

El escándalo arruinó la prometedora carrera política de Profumo. Se había hablado incluso de él como futuro primer ministro. Tras su renuncia, vivió retirado y evitaba aparecer en público. Se dedicó a tareas benéficas.

"Profumo pagó por sus errores", dijo ayer su amigo Bill Deedes a la BBC. Deedes destacó el compromiso social de Profumo. "Si eso no alcanza, entonces no existe perdón", comentó.

De hecho, el primer ministro, Tony Blair, que se encuentra de visita en Praga, alabó el compromiso social que durante años tuvo el ex ministro. "Lo conocí cuando ya era mayor. Tenía una carrera prometedora, pero cometió serios errores. Lo lamentaba y por eso ayudó a muchas personas. Por eso debe quedar en el recuerdo con respeto por aquello que hizo" afirmó Blair.
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Profumo y la reina Isabel en 1966, cuando buscaba limpiar su imágen haciendo caridad.

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