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 sábado, 24 de diciembre de 2005  
El cantante editó su segundo disco solista, "Rocanrolero"
Horvilleur: "Pueden creer que intento ganar al público de rock barrial y no es así"
El ex Kuryaki dijo que el disco suena más clásico porque se sacó de encima algunos experimentos del CD anterior

José L. Cavazza / Escenario

Cuando tras la evaporación de la furia funky de Illia Kuryaki and The Valderrama Dante Spinetta regresó con la frente alta de un guerrero triunfante con su debut solista, "Elevado", todos creían que la otra cara de la moneda, Emmanuel Horvilleur, estaba condenado a un bajo perfil que terminaría por disolver todo intento de reiniciar su carrera. Pero con "Música y delirio" el pibe se arrimó al Olimpo solista del rock nacional. Un par de baladas souleadas, unos riffs rockeros, hasta una estética cumbiera y, en general, un arco iris psicodélico que daba cuentas de una cosa muy distinta al spanglish latino, dark, gangsteril y tan Prince del retorno del hijo del Flaco Spinetta.

Además, el bajo perfil Emmanuel justo lo había perdido en la esquina de la casa de la chica de la TV del momento, Celeste Cid, y las revistas del corazón se encargaron pronto del tema. El fruto: André Horvilleur, que tiene un añito y aplaude el nuevo álbum de su papá, "Rocanrolero", el trabajo que ahora ubicó definitivamente a Horvilleur en el Olimpo solista del rock nacional. Porque el nuevo disco del ex IKV incursiona en el rock clásico y en el formato canción. Y para cerrar esta historia de regresos: Dante Spinetta participa en uno de los temas del disco, en cuya portada Emmanuel se parece a una extraña combinación de Bob Dylan, Jimi Hendrix y un campesino holandés de una pintura de Rembrandt.

El segundo disco solista de Horvilleur se conecta con su mejor veta cancionera, en tanto que el funk y el hip hop -del cual fue responsable, en un 50%, en los siete discos de IKV- en "Rocanrolero" aparecen en escasísimas dosis.

-En el disco anterior se notaba que tenías más ganas de probar cosas, en cambio en "Rocanrolero" las ganas pasaron por hacer un puñado de canciones más clásicas y sin máquinas de por medio, como si no tendrías que demostrarle nada a nadie. ¿Cómo lo ves vos?

-Nmmm... Tal vez sea algo así, sobre todo lo del sonido clásico. Me saqué de encima algunos experimentos que había hecho en el primer disco solista, "Música y delirio", donde fue algo natural intentar probarlo después de haber estado tanto tiempo en Illia Kuryaki. Tampoco creo que "Rocanrolero" sea un disco que hice de esta manera porque ya no tenía nada que probar, sino que, supongo, responde a una evolución natural de cómo se dio en mí la composición. El primer disco salió de una manera y "Rocanrolero" empezó a surgir un poco influenciado por los músicos con los que toco y por estar dentro de una estructura más de banda, y el disco, de hecho, tiene esa impronta, de ser el producto de una banda que se junta a tocar un puñado de canciones.

-¿Cuáles son las grandes influencias en este disco?

-Hay bastante influencias. El rock nacional es una influencia fuerte en este disco. "Rocanrolero" suena a cómo acercarse al rock nacional. A mí me cuesta un poco explicar las influencias y, es más, me cuesta hablar del disco porque yo ya lo traspasé. Lo hice y ya estoy pensando en otra cosa.

-¿Por qué Rocanrolero?

-Me gustó la palabra. Más que otra cosa me gustó el poder que emanaba de la palabra. Habla del rock pero sobre todo de la traducción española del vocablo. Es muy español "rocanrolero", ¿no? Además, el título es un poco irónico por la historia que tengo yo en la música argentina; por el lado de dónde vengo, el hecho de hacerme cargo de la palabra "rocanrolero" es, al menos, una parada desafiante. Y eso me divierte.

-El disco tiene también una estética bien definida...

-Siempre me gustó acompañar la música de una estética visual. Y en este caso hasta puede llegar a confundir a algunos. Mucha gente puede creer que estoy tratando de ganar al público de rock barrial y no es así. Es sólo mi visión del rock, que intenta ser lo más libre posible.

-En este disco, ¿te sentís más despegado de Kuryaki? ¿Tenés mayor confianza?

-En general, cada día me siento más contento por lo que hago musicalmente. El despegue de Illia Kuryaki fue importante para mí, pero se dio ya con "Música y delirio", que fue un disco fundamental. Ya con este segundo álbum y cerca de cien recitales realizados como solista, muchos de ellos muy importantes, me siento más tranquilo. La confianza está y cuando no está, es bueno también.

-La paternidad puede cambiar la dinámica de vida de una casa, ¿a vos te cambió el modo de encarar este nuevo disco, más allá de que no haya ninguna canción que hable de tu hijo?

-Algo de eso hay. Por ejemplo, el disco anterior lo hice en un año y medio, y este tardé en hacerlo entre tres y cuatro meses. Hubo menos tiempo para todo. Pero por otro lado este menos tiempo hizo que el disco sonara más a inmediato, a rocanrolero, justamente. En ese sentido, el álbum sí fue influenciado por mi hijo, porque él trajo esa cuestión más urgente y del momento.

-¿Queda una puerta abierta para el regreso de Illia Kuryaki?

-Y sí, por qué vamos a cerrar puertas, si está bueno que siempre estén abiertas. Yo, la verdad, por ahora estoy muy conforme con mi carrera solista, pero si alguna vez se da el regreso de los Kuryaki va a estar muy bueno.
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Con la aparición de "Rocanrolero", Emmanuel Horvilleur entró definitivamente al Olimpo solista del rock nacional.

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