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 sábado, 19 de marzo de 2005  
El correo delató a un prófugo por un homicidio
Lo buscaban por un crimen en San Juan y estaba en Empalme Graneros. Cayó por las encomiendas que recibía

Un muchacho de 24 años oriundo de San Juan, principal sospechoso de un crimen a sangre fría el 9 de enero pasado, se mantuvo prófugo casi tres meses en Rosario. Pero las encomiendas que le enviaban desde Cuyo dieron la pista de su paradero a los investigadores, que terminaron por detenerlo ayer a la mañana en una vivienda de Empalme Graneros donde se había establecido con su mujer e hijos.

Se llama Juan Antonio Escudero y ayer a la tarde fue trasladado hacia la capital sanjuanina por policías de que llegaron a Rosario para participar de su detención. El episodio en el que está involucrado ocurrió el 9 de enero en la villa conocida como El Carril, en la periferia de esa ciudad.

La víctima fue Sergio Jesús Velázquez, de 19 años, quien iba a comprar una gaseosa cuando fue interceptado por un vecino conocido como Alvarito con el que, por motivos que se desconocen, comenzó a pelearse. Al parecer Alvarito se retiró, pero regresó acompañado por Escudero. El Diario de Cuyo de San Juan mencionó en su momento que ambos atacaron a Velázquez a golpes de puño hasta que lo tiraron al piso. Allí, se presume que a manos del segundo, la víctima recibió un balazo en la cabeza. La pesquisa policial dio al cabo de un tiempo con Alvarito Leiva, pero Escudero huyó.

La policía sanjuanina obtuvo información de que el prófugo había recalado en Rosario. Por eso el 13 de enero una comisión cuyana llegó a la ciudad. Se hicieron allanamientos en la zona oeste, pero ninguno dio resultados positivos. Tras un tiempo la Brigada de Homicidios de Rosario supo que el sospechoso se habría corrido hacia la zona de Empalme Graneros. Antes se estableció que había hecho changas en un taller mecánico.

La confirmación de que Escudero recibía en forma regular encomiendas desde San Juan orientó la pesquisa. La policía entonces comenzó a vigilar la zona de la terminal de ómnibus donde llegan paquetes de otras provincias. "La gente de Homicidios comenzó a seguir a personas que recibían envíos desde San Juan. Así se detectó que varios paquetes llegaban a una misma casa de la zona noroeste", comentó a La Capital un investigador local. Escudero tomaba precauciones. "Nunca iba él mismo a buscar los paquetes. Se los hacía traer".

La policía lo detectó que en dos viviendas de México y Einstein y de Nicaragua al 300 bis llegaban encomiendas por lo que la novedad fue comunicada a San Juan. Así las cosas, cuando el exhorto judicial con la orden de allanamiento ya estaba listo, Escudero fue visto saliendo de las primeras de casas. Y así terminó su libertad.
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