Año CXXXVII Nº 48557
La Ciudad
Política
El Mundo
Opinión
Información Gral
La Región
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Turismo
Mujer
Economía
Escenario
Señales


suplementos
ediciones anteriores
Salud 27/10
Autos 27/10
Turismo 24/10
Economía 24/10
Escenario 24/10
Señales 24/10


contacto

servicios

Institucional

 domingo, 31 de octubre de 2004

Presenta su último disco, "Es", esta noche en Willie Dixon
Gillespi: "Me encantaría rescatar aquel espíritu lúdico de tocar por tocar nomás"
El trompetista dijo que su jazz es el resultado de unaextraña mezcla que incluye funky y polenta rockera

Carolina Taffoni / La Capital

Gillespi recuerda que para aprender a tocar la trompeta tuvo que hacerse feligrés de una Iglesia Evangelista. "En Monte Grande no había trompetistas. Solamente había una trompeta en esa iglesia, la había hecho traer el pastor desde Estados Unidos. A mí me la dejaban tocar los días de semana, y así aprendí. Por eso parece que toco bien, en realidad es Dios el que toca", dice entre risas.

Con esa impronta entre el humor, la música y el absurdo, Marcelo Rodríguez, alias Gillespi, tocó en distintos grupos de rock (Sumo, Divididos, Los Piojos), se hizo popular en la televisión ("Orsai", "Duro de acostar"), trabaja en radio ("La noche inoxidable" y "Mirá lo que te digo", por Mitre) y editó cuatro discos como solista que lo devolvieron al terreno del jazz. Hoy regresa a Rosario para presentar su último álbum, "Es", a las 21.30, en Willie Dixon, Suipacha y Güemes. Su banda está formada por Patán Vidal (teclados), Gerardo Prícolo (batería), Pablo Plebs (guitarra), Gustavo Giles (bajo) y La Cabra (voz). En charla con Escenario aseguró que su jazz tiene "polenta rockera" y confesó que siente nostalgia por "el espíritu lúdico de tocar por tocar nomás".

-¿Cómo definirías el jazz que vos hacés?

-Es una buena pregunta. Yo hago jazz pero no me considero tan jazzístico. Lo mío es una extraña mezcla, porque mi trayectoria como músico la hice más en el rock. Mi banda tiene una onda rockera. Yo me emparento más con Javier Malosetti que con (Adrián) Iaies o el gordo Fernández. Lo mío es más una banda eléctrica, con algo de funky y jazz. Si al recital viene alguien al que le gusta la Porteña Jazz Band se va a querer matar. Lo nuestro tiene una polenta bastante rockera. Yo toco con muy buena energía.

-¿Cuáles son tus influencias más básicas?

-Un Pipo Pescador (risas). Yo escuchaba a Jimi Hendrix, a Luis Alberto Spinetta, a los Beatles. Y no hay ningún trompetista ahí. Mi primer contacto con el jazz fue cuando mi primo me hizo escuchar discos de Miles Davis, como "Kind Of Blue" y "Nefertiti". Yo tenía 14 ó 15 años y dije "¡uau! ¿Y este instrumento cómo se llama? Yo venía tocando la guitarra y me cambié a la trompeta. Después fui a ver a Weather Report en el Luna Park y ahí directamente caminaba por las paredes. En el 82 empecé a tocar con Mex (Urtizberea) en un grupo. Después toqué con los músicos de MIA, con Nono Belvis, que ahora está en Rosario con El Umbral.

-¿Sentís nostalgia por esa época?

-Sí, claro que sí. En esa época estaba todo por hacerse. Y ahora ya no nos juntamos simplemente para tocar. No sólo en mi caso, a mis amigos también les pasa. Nos juntamos para ensayar para un concierto, algo puntual. Pero me encantaría rescatar aquel espíritu lúdico de tocar por tocar nomás.

-¿Eso es posible con la cantidad de actividades que tenés? ¿Existe algo llamado "tiempo libre"?

-Es una palabra que ya no tiene sentido (risas). Yo siempre estoy en mil cosas, pero me gusta hacerlas. Entonces no me doy cuenta, no siento tanto que estoy trabajando. Tocar la trompeta, escribir o ir a la radio y decir alguna gilada es divertido. En un punto es recreativo, no lo vivo como un trabajo pesadísimo donde después hay un descanso muy diferenciado.

-¿Tu humor es espontáneo como parece o en algún punto está trabajado?

-No, no está trabajado para nada. Mi humor también es cambiante. Mi forma de ser es bastante complicada. Pero no es que estudié humor con los de "La Tuerca" y vos me pagás 10 pesos y te hago reír. No es tan sencillo.

-¿En la vida cotidiana tenés ese humor o funciona como una especie de máscara?

-Tengo ese humor, pero no estoy todo el tiempo haciendo chistes en los velorios. Soy livianito diría, no soy tan terráqueo. Además, en un país como este, si no tenés humor, te volvés loco. Con unos chistes me descontracturo y ayudo a los demás. En este país nadie llega a tiempo a las citas, todo es un lío, si lo tomás con humor zafás.

-Sos muy amigo de Roberto Pettinato, ¿por qué no seguiste trabajando con él?

-En un punto yo crecí. La semana pasada estuvimos hablando de hacer algo juntos, pero no es fácil, porque para ser el segundo de él yo empiezo a ser un poco caro (risas). A nosotros nos une el amor por la música y ese humor cínico. Siempre fantaseamos con la idea de volver a hacer "Duro de acostar". Lo tenemos ahí guardado para cuando seamos viejos. Cuando ya no nos quiera nadie vamos a robar con eso (risas).

-¿Cómo fue tu paso por Sumo?

-Roberto y yo teníamos amigos en común. Un día me presenté, le dije "yo soy Marcelo, el que toca la trompeta". Y todo re buena onda. Me invitó a su departamento y tocamos los dos. De ahí fui al ensayo de Sumo al Palomar y después a actuar al Chateau en Córdoba. Yo era muy chico, eso era como una película para mí. Encima Sumo ya era un grupo consagrado. Mi primer concierto fue en el estadio mundialista de Córdoba lleno. Fue muy fuerte.

-¿El famoso caos de la banda es pura leyenda?

-No. En el escenario el grupo tenía toda esa magia y esa fuerza, pero la organización y llevar la banda adelante era caótico. Luca era un rebelde. No era un grupo fácil.

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
"Mi humor es cambiante", aseguró el músico.

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados