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 miércoles, 08 de septiembre de 2004

Defienden la compra de chalecos antibalas
Con una pericia, la Jefatura santafesina desmiente las objeciones planteadas por el gremio policial Apropol

Las autoridades de la policía provincial aseguraron que los chalecos antibalas otorgados recientemente al personal ofrecen la protección necesaria a los uniformados, incluso si son atacados con armas de calibre 9 milímetros. Para avalar esta afirmación, dada a conocer mediante un parte de la Oficina de Prensa, la fuerza ordenó una pericia cuyos resultados sustentan esta posición. Y de esta manera responden, aunque sin ninguna explicitación, a las críticas formuladas desde la Asociación Profesional Policial (Apropol), objetando la calidad del blindaje de esos chalecos en relación con los riesgos que plantea la tarea cotidiana.

Días atrás, Apropol planteó judicialmente que el gobierno había adquirido chalecos antibalas que no resistían un disparo de calibre 9 milímetros como las que cargan las armas reglamentarias de la policía provincial. Por esa razón, desde el gremio policial se solicitó la adquisición de chalecos con mayor nivel de protección, tal como publicó La Capital el pasado 28 de agosto. Apropol advirtió entonces sobre hipotéticos incidentes delictivos en los que un efectivo pueda ser despojado de su arma y atacado con ella. "En un caso así estaría en grave riesgo porque el chaleco suministrado no tolera un impacto de tal calibre", señalaron.

Tres días después de esa publicación, la policía realizó una prueba de resistencia de los chalecos antibala Stopping Power 200, cuyo nivel de protección está calificado como RB2, en una escala del 1 al 5. Del peritaje participó personal de Logística de Santa Fe y de la Unidad Regional III de Belgrano, del Grupo Técnico Criminalístico de la UR V, instructores de tiro del Registro Nacional de Armas (Renar), efectivos de la TOE y de Logística de la UR II.

Según el comunicado, se realizaron pruebas sobre dos chalecos de lotes diferentes colocados sobre cajones rellenos con barro cerámico. Los disparos se hicieron a una distancia de tres metros con una pistola Browning GP35 9 milímetros y con un revólver Smith & Wesson 357 Magnum. En tanto, el otro chaleco fue testeado con un subfusil FM modelo KIII de 9 milímetros y con una pistola semiautomática Molina calibre 11,25.

Luego de efectuados los disparos de prueba, el peritaje llegó a la conclusión de que "la protección balística brindada limita el valor del trauma al cubrir el tórax, espalda y hombros y distribuir la energía en una superfice mayor, lo cual disminuye la consecuencia del trauma".

Se consignó que los disparos produjeron hendiduras de 2 centímetros de profundidad, "lo que equivale a que el portador va a sentir como si le apretaran el lugar impactado con un dedo, ya que si la hendidura fuera superior a diez centímetros se produciría una fractura o lesión mayor".

La policía también destacó que "el Renar otorga las certificaciones de apto tras pruebas en laboratorio con menor temperatura y humedad" de las existentes al realizarse estas pruebas.

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