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 miércoles, 19 de septiembre de 2007  
Sarkozy adelantó polémicos recortes en el generoso sistema social francés
El presidente pidió al Senado anular la jubilación anticipada y ampliar la jornada laboral. Aseguró que el actual Estado de bienestar ya no se puede sostener financieramente

París.— En otra arriesgada apuesta de su gestión, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso ayer ante el Senado un paquete de medidas para sanear el generoso sistema de bienestar de su país, al que calificó de “insostenible financieramente”. El nuevo “contrato social” del mandatario incluye polémicas iniciativas, como la supresión de la jubilación antes de los 65 años, la ampliación de la jornada laboral de 35 horas semanales y la agilización de las fórmulas de ruptura de contratos de trabajo.

   “Hay tres certezas: el sistema no es sostenible financieramente, desmotiva al trabajador y no asegura la igualdad de oportunidades”, afirmó Sarkozy. “El trabajo, el mérito y la igualdad de oportunidades”, son, según el mandatario, los fundamentos del nuevo “contrato”, con el que intentará modificar una organización social francesa que produce “más injusticias que justicias”, aseveró.

   Sarkozy pidió al Senado la supresión de la jubilación obligatoria antes de los 65 años, y anunció que las “prejubilaciones serán gravadas con impuestos”. En este sentido el punto crucial es la espinosa reforma de los regímenes especiales de pensiones, un poderoso sistema con el que todos sus predecesores claudicaron.



Sin privilegios. Por “regímenes especiales” se entiende la posibilidad que tienen algunos sectores de jubilarse antes que otros asalariados. Entre los más favorecidos figuran unos 500.000 empleados y más de un millón de jubilados de empresas públicas y de ciertas profesiones particulares (ferroviarios, empleados del transporte público, de gas y electricidad, marinos mercantes, asistentes de escribanos y parlamentarios).

   Los sindicatos y el gobierno francés ya se enfrentaron por esta controversial reforma, dado que los sindicatos acusan al presidente de querer imponerla “por la fuerza” y “sin negociación previa”.

   La sagrada jornada laboral francesa también está en la mira de Sarkozy, quien anunció la “flexibilización ineludible” de las 35 horas. Si ya durante el verano (boreal) se aprobó una ley por la que se eximían de impuestos las horas extras, el presidente explicó que a partir de ahora se dará “una mayor importancia a la negociación empresarial en la determinación de la duración de la jornada de trabajo”.

   Sarkozy consideró además que la deslocalización y la falta de creación de empleo se deben a la dificultad de romper los contratos de trabajo. Por eso propuso la instauración de nuevos modelos de “rupturas laborales negociadas”.

   El jefe del Estado dijo que se revisarán los subsidios a desempleados para alentar a los beneficiarios a buscar trabajo, y que se endurecerá la lucha contra el fraude, con la pérdida de prestaciones durante varios años para los infractores. En el terreno de la sanidad, advirtió que las medidas anunciadas hasta ahora no bastarán para controlar los números rojos de la seguridad social, y que, aparte de una mayor eficacia en el control del gasto médico, quiere abrir un debate sobre qué debe cubrir el sistema público.

   La oposición socialista aseguró ayer que el discurso del presidente “marca el abandono del contrato social francés”, mientras que los comunistas denunciaron que “el verdadero proyecto del jefe de Estado no es poner el trabajo en el centro, como afirma, sino colocar los beneficios en la cumbre”.



El fantasma de las huelgas. En ocasiones anteriores anuncios similares se vieron abocados al fracaso, debido a largas y masivas huelgas. Ahora, sin embargo, las encuestas revelan que una gran mayoría de la población se inclina por la necesidad de llevar a cabo una reforma. Los analistas remiten al éxito de procesos de este tipo llevados a cabo en Alemania o Escandinavia.

   Sarkozy adelantó que realizará una amplia serie de consultas con todos los agentes sociales. Sin embargo, advirtió que concretará parte de las medidas mediante decretos antes de fin de año, mientras que el proceso principal sería implementado en 2008. l
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No, no y no. Sarkozy no quiere ceder ante las presiones de los sindicatos, y promete una amplia reforma del sistema social. Se revisarán las jubilaciones, los contratos laborales y los subsidios.

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