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sábado,
26 de
mayo de
2007 |
Manolo García lanzó el vuelo más
intimista de su periplo rockero
"Para que no se duerman mis sentidos" es el desafiante título del último material de Manolo García, el español que saltó a la popularidad como líder de El Ultimo de la Fila. "Pasamos el tiempo ocupados en cosas que no son importantes y la vida no es un comercial de televisión. Es una cuestión íntima, pero lo quise reflejar en este disco", dijo García, en diálogo con este diario, en el marco de una gira que lo trajo hasta la Argentina.
Desde que comenzó su carrera hace 26 años, Manolo García sostiene su música sobre una raíz sureña y mediterránea, de giro aflamencado y con la fuerza y la energía del rock. Las letras de sus canciones remarcan los valores de la utopía, la solidaridad y la libertad ofreciendo la posibilidad de lecturas abiertas, siempre de manera positiva.
"Yo crecí con el rock y el pop, y es importante poder contar mis quimeras y confesar mis desamores a mi manera. Pero me encantan también autores como Serrat, que me enseñó la importancia de los textos, aunque primero lo habia descubierto a Dylan", destacó.
García recordó que: "El Ultimo de la Fila fue un grupo de picapedreros oriundos de Barcelona y centralizábamos todo allí, y tuvimos que luchar mucho porque todo lo que los medios registraban como importante pasaba por la movida madrileña. Pero logramos con los años un público fiel y pasó a convertirse en un grupo mitificado en España".
En el tercer disco como solista, el autor tomó una búsqueda mucho más intimista. "Ahora sería incapaz de formar una banda, porque mi discurso musical tiene una amplitud tal que tengo que llenarla yo solo. Y a cierta edad ya tengo mi discurso, compongo todos mis textos y músicas, y hasta me encargo de la producción. Es mi pequeña obra, será mejor o peor, pero quiero ser el absoluto responsable de lo que hago", concluyó.
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