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 miércoles, 25 de octubre de 2006  
La cuenta pendiente que tiene el fútbol local
Los jueces están excluidos del clásico por seguridad. "Tenemos familia. El impedimento es vivir acá", coincidieron

En la principal cantera del fútbol argentino es un contrasentido que el partido más importante de la ciudad no pueda ser controlado por algún árbitro local. "Haber estado en un Boca-River y no poder impartir justicia en el encuentro más trascendente de Rosario es una cuenta pendiente. La exclusión es por seguridad para nuestras familias. Pero tengo ganas de dirigirlo y no descarto poder hacerlo en el futuro", confió Sergio Pezzotta en la charla que mantuvo con este diario junto a Claudio Martín, quien fue designado para dirigir un Ñuls-Central en 1999, pero debió ser reemplazado antes de dar el pitazo inicial.

-Los dos dirigieron Boca-River, uno de los clásicos con mayor repercusión mundial y tuvieron buenas actuaciones. ¿Por qué no pueden actuar en un Central-Newell's?

-No hay ninguna prohibición para que nosotros dirijamos el clásico rosarino. Simplemente es porque vivimos en la ciudad. Si nos fuéramos a vivir a otro sitio podríamos dirigirlo. (Martín)

-Es por una cuestión de seguridad para la familia. El único impedimento es vivir en la ciudad. (Pezzotta)

-La razón del impedimento es realmente preocupante.

-Lo que pasa es que hasta que la gente no entienda que el fútbol es un juego esto va a seguir pasando. Acá son capaces de matar al vecino porque está en la tribuna de enfrente. Durante 90 minutos es el enemigo, no el rival. En 1999 fui designado para el clásico rosarino y me tuvieron que sacar. (Martín)

-¿Recibiste amenazas?

-No. Pero empezaron a circular versiones que no eran favorables para dirigir el partido. A partir de ese momento no fuimos tenidos en cuenta nunca más. (Martín)

-¿Te hubiera gustado dirigirlo?

-Cuando salí sorteado estaba muy contento. A medida que fueron pasando las horas mi señora se empezó a poner un poco intranquila. Tenía mis hijos chicos, entonces la mejor decisión fue la que tomaron: cambiar el árbitro. (Martín)

-¿Ustedes preferirían que esto siga así hasta que no haya un cambio cultural?

-Nos vamos a retirar nosotros y el cambio cultural no va a existir. Rosario sigue siendo un pueblo grande y si se sigue pensando mal de la gente de la ciudad será imposible que lo podamos dirigir. (Martín)

-El tema es que acá la gente va a seguir siendo igual, te va a querer matar durante noventa minutos. Uno en un futuro no sabe lo que puede pasar porque te vas a vivir a Buenos Aires y podés dirigir el clásico. Siempre digo que no pierdo las esperanzas de arbitrar un Ñuls-Central. Haber estado en un Boca-River y no poder hacerlo en el partido más importante de mi ciudad es una cuenta pendiente. No lo descarto para el futuro y obviamente que tengo ganas de dirigirlo. (Pezzotta)

-¿Esta especie de proscripción responde a los dirigentes de los clubes o a la gente de la ciudad?

-Son los dirigentes de los clubes los que tienen el poder para decidir en el tema. Ahora quién fue el que hizo el primer movimiento para que nosotros no dirigiéramos realmente no lo sé. Pero alguien fue. (Martín)
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