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 sábado, 19 de agosto de 2006  
Yo opino
La demanda por la fraternidad

Marías Laura Sartor (*)

Hoy el mundo se enfrenta al dolor causado por una nueva guerra. Cada vez es más frecuente oír hablar de violencia, terrorismo, muerte. Surge entonces, como un grito de auxilio, la necesidad de un cambio.

Ideales como libertad e igualdad, han provocado grandes transformaciones en la historia, pero hoy somos testigos de que su desarrollo ha sido incompleto, de que "algo más" hace falta. ¿Acaso no eran tres los valores proclamados en el famoso tríptico de la Revolución Francesa, que tan profundo cambio social produjo? ¿Qué sucedió con la fraternidad?

Quizá sea el momento de completar este cambio y comenzar a hacer presente la fraternidad, que emerge como una exigencia política y social actual. Puede resultar una propuesta un poco extraña o una locura, pero sólo es cuestión de arriesgarse. Podemos empezar por vivir la "Regla de oro", presente en todas las culturas y religiones, ésta dice: "Hace a los demás lo que te gustaría que te hagan a vos y no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran".

Son muchos los que se preguntan qué se puede hacer, cómo hacerlo. La respuesta está en empezar por uno mismo, allí en los lugares donde estamos, saliendo al encuentro de quien está a nuestro lado. Se trata de salir del individualismo al cual nos vemos arrastrado por la sociedad actual, e ir al encuentro "del otro", en busca del verdadero diálogo, comprender que quien está al lado nuestro es distinto de uno mismo, (superar barreras como pueden ser la cultura, la religión o la misma personalidad) y en esa comprensión descubrir la riqueza de ser diferentes, buscar siempre lo positivo y no lo negativo de los demás.

Se necesita del compromiso de cada uno, es una decisión personal, pero ¡Cuánto mejor si nos unimos! En el mundo entero van multiplicándose todo tipo de alianzas, sociedades, etc. En el plano internacional hay una enfática lista de uniones, (ONU, Unesco, uniones económicas, etcétera). Podemos también unirnos para este nuevo desafío: difundir la Fraternidad, pero se trata de una unión diferente, que incluya a todos, sin diferencias y con el único fin de lograr la paz. De este modo ya estamos poniendo en práctica la fraternidad, porque si nos sentimos hermanos, el otro no es un obstáculo, sino un camino. Se fundan los cimientos para un mundo más unido.

Esto es lo que queremos lograr los "Chicos por un Mundo Unido", del Movimiento de los Focolares. Sabemos que no es una tarea sencilla e incluso puede sonar utópico, pero ya somos muchos los que estamos caminando en este sueño, seguros de que la paz y la unidad se construyen en el día a día, en los pequeños actos concretos, y teniendo como principal instrumento la fraternidad.

Muchas veces oímos hablar mal de nosotros jóvenes, muchos dicen que no nos interesa lo que está sucediendo. ¡No es así! ¡Este es nuestro modo de hacernos oír! Sabemos que el futuro está en nuestras manos, pero también somos el presente y queremos construirlo desde nuestro aporte concreto a la sociedad hoy.

Es una señal de esperanza, un camino que se abre y al cual estás invitado a unirte.

(*) Tiene 17 años y es de Rosario.
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