Cartas de lectores
Año CXXXVII Nº 49200
La Ciudad
Política
Información Gral
El Mundo
Opinión
La Región
Policiales
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Turismo
Mujer
Economía
Escenario
Señales


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 06/08
Mujer 06/08
Economía 06/08
Señales 06/08
Educación 05/08
Salud 02/08
Página Solidaria 02/08
Autos 27/07
Estilo 22/07

contacto

servicios
Institucional



 domingo, 13 de agosto de 2006  
Caballito criollo

¿Por qué el amo siempre castiga al más noble para que rinda más? Es realmente una pena ver cómo en una ciudad como Rosario, que se pretende erigir como la más importante del interior del país, aún existen vehículos de tracción a sangre. Sí, carros con caballos que se ven en toda la ciudad, inclusive la zona céntrica. Y esos nobles animalitos que en épocas pasadas cumplieron un rol fundamental en la sociedad y que hoy debieran estar libres y en su hábitat natural (el campo), siguen siendo utilizados para pesados trabajos y sometidos a castigos terribles por quienes lo conducen, no sólo con el látigo, sino con sobrecargas que van más allá de sus fuerzas. Comprendo que la necesidad tiene cara de hereje, que la crisis social y económica nos toca a todos, pero también estoy convencida que el gobierno municipal tendría que tomar cartas en el asunto implementando medidas para erradicar definitivamente este sistema de acarreo dentro de la ciudad. Si se invierte tanto en cosas que sólo ponen parches a la situación, ¿no se podría, por ejemplo, canjear los carros y caballos por las innumerables motos que mueren en el corralón municipal y que se rematan a precios irrisorios periódicamente, muñidas de un carrito para que quienes hoy utilizan ese sistema lo hagan de esta otra forma? Creo, y estoy convencida, que de esta manera solucionaríamos un problema por demás crítico y no dejaríamos a esa gente sin su recurso de vida (a falta de un trabajo más digno) y protegeríamos también a estos animales que, por sus características, no están preparados para caminar sobre el pavimento, cumpliendo de esta forma con una premisa fundamental de protección que tenemos olvidada.

Norma L. Olivero, DNI 6.246.532


enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo



  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados