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miércoles,
21 de
junio de
2006 |
Una secuencia de casos con elementos comunes
Puede dar escalofríos constatar que lo experimentado por Claudia Corrado cuando se despertó el domingo último le sucedió varias veces más a otros vecinos del barrio Rucci. "Uno no sabe si consolarse porque no hubo una tragedia o angustiarse por lo que podría haber pasado", decía ayer la mujer para explicar sus sensaciones. Según los registros de la subcomisaría 23ª del último año y medio -lo que no quita que haya casos anteriores- hubo al menos otros cinco casos como los ocurridos en Gambartes al 2700.
El 2 de noviembre de 2004 dos proyectiles ingresaron en distintos departamentos situados frente a la subcomisaría. Eduardo Martínez encontró en su departamento de Palestina al 2500 un proyectil de Fal y lo mismo le ocurrió a Nancy Galuso en su vivienda de Castro y la Circunvalación. "Relevamientos y planimetrías determinaron que correspondían a Fal y que habían sido disparados en el predio del Tiro Federal", recordó el titular de la sub23ª, Sergio Helbert.
Un año después, el 20 de noviembre de 2005 Javier Oliver encontró un orificio en la pared muy cerca de la cabecera de la cama donde dormía su hijo de 5 años en Homero Manzi al 2500. El hombre encontró una ojiva que luego se comprobó que era de un Fal y que había entrado por la ventana que estaba abierta porque era verano.
Este año, el pasado 3 de marzo, Mauricio Fiocchi encontró una perforación en la luneta de su auto, que estaba guardado en una cochera de Guido Spano al 2700. La bala había atravesado una pared de chapa del estacionamiento.
Y el caso anterior ocurrió el pasado sábado, cuando Alejandro Benvenutto encontró un proyectil en una persiana de su vivienda de Fernández Moreno al 2600. Esta vez la bala se detuvo allí sin llegar siquiera a tocar la ventana. En todos los casos, según indicaron en la sub23ª, se trata de balas de los mismos calibres, que corresponden a rifles Mauser o Fal.
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