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miércoles,
21 de
junio de
2006 |
Un ancestral
rito incaico
Antiguamente, la fiesta del Inti Raymi, la más importante de las celebraciones del Estado Incaico, se realizaba en la actual Plaza de Armas del Cusco, Perú. Era considerada como punto de partida de un nuevo ciclo económico y duraba nueve días, en los que se ofrecían sacrificios y bailes al Sol. El último Inti Raymi se celebró en junio de 1535 con la presencia de un emperador incaico y fue prohibido en 1572 por ser considerado contrario a la fe cristiana. Cuenta el inca Garcilaso de la Vega que durante esas fechas, los curacas (jefes) "concurrían con sus mejores galas e invenciones. La preparación era estricta: tres días antes no comían mas que maíz blanco crudo, unas pocas yerbas y algo de agua. Se abstenían de dormir con sus mujeres también". Agrega el famoso cronista que llegado el momento "el Inca y su parientes esperaban descalzos la salida del Sol". El primer fuego era encendido por el reflejo en el brazalete de oro del Inca; luego se iniciaban los sacrificios y bailes que servían para comenzar la fiesta. La carne de los animales y la chicha (bebida alcohólica de maíz) que conformaban el banquete se repartía entre los asistentes.
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