
|
sábado,
10 de
junio de
2006 |
En saco roto
En octubre de 2003 Norma Castaño, esposa de un ex agente de Drogas Peligrosas de la provincia, dijo que había empezado a investigar para saber quiénes eran los proveedores de drogas de sus hijos. Así llegó a la conclusión de que agentes de Drogas Peligrosas estaban involucrados, que había zonas liberadas y que los vendedores arreglaban con los uniformados. "Denuncié en el juzgado Federal número 2 (a cargo de Francisco Miño) que quien le suministraba a mi hijo estaba arreglado con un agente de Drogas", dijo entonces Norma.
"Yo le llevé a la gente de Drogas planos, números de casas, teléfonos, le di cocaína y marihuana que había comprado en esos lugares haciéndome pasar por consumidora y ellos no hicieron nada. Como respuesta mi esposo fue trasladado de Drogas Peligrosas por no transar y discutir con uno de sus jefes", contó en aquella época la mujer.
Como consecuencia de sus denuncias, la policía detuvo a un menor de 17 años, al que identificaron como Miguel, que tenía en su poder 300 gramos de marihuana y dos tizas de cocaína. En el operativo, dijo Castaño, "los agentes le decían que lo había entregado la loca de Norma".
Tras las denuncias de Norma, en diciembre de 2003 el gobierno provincial separó a la cúpula de la Dirección de Drogas que encabezaba el comisario Mario Angel Suárez. En su reemplazo fue designado Gabriel Leegstra, quien entonces prometió "revisar uno por uno el accionar de los agentes" de la división.
enviar nota por e-mail
|
|
|