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sábado,
10 de
junio de
2006 |
Una mujer que enfrentó al narcotráfico para salvar a su hijo
La amenazaron de muerte por denunciar
connivencia policial en venta de drogas
Norma Castaño ya se había manifestado en 2003, cuando dio datos sobre ese "negocio" en la capital provincial
Santa Fe.- Norma Castaño, la madre que desde hace poco más de tres años viene denunciando que en esta ciudad se venden drogas bajo la complicidad de la policía, fue amenazada de muerte la noche del pasado jueves mientras esperaba un colectivo junto a su pequeña hija, de 10 años, en una esquina del macrocentro santafesino. El hecho, que se da en el marco del debate público iniciado tras las acusaciones de la jueza federal de Rosario, Laura Inés Cosidoy, tuvo una rápida respuesta institucional. El mismo jefe de policía de la Unidad Regional I se dirigió hasta el domicilio de la mujer para interiorizarse del caso y el secretario de Derechos Humanos de la provincia la recibió ayer en su despacho para tomar cartas en el asunto.
Fue en octubre de 2003 cuando el nombre de Norma Castaño alcanzó repercusión en los medios nacionales. Ante la falta de respuestas de la policía y la Justicia, la mujer -madre de un joven drogadependiente- encaró una investigación personal para saber quiénes eran los que suministraban estupefacientes a su hijo y llegó a la conclusión de que agentes de Drogas Peligrosas de la provincia cubrían el accionar de esos dealers.
A casi cuatro años de aquel hecho, Norma volvió a la palestra. El jueves a la noche estuvo en un programa de televisión de un canal de cable santafesino en el que se abordaron las denuncias hechas por la jueza federal de Rosario, Laura Inés Cosidoy, acerca de la presunta connivencia policial en el tráfico de drogas. Durante la entrevista, Castaño pidió publicamente que el paco, la llamada droga de los pobres por su escaso valor de venta en el mercado (ver aparte), "no entre en Santa Fe".
Tras asistir a ese programa, la mujer llegó junto a su pequeña hija de 10 años a la esquina de Obispo Gelabert y San Lorenzo, en el macrocentro de la ciudad y a un par de cuadras de la cancha de Unión para esperar el colectivo que la llevara hasta su casa del barrio Nueva Pompeya. En esas circunstancias, un automóvil de color oscuro, que ella no pudo identificar con precisión, "se le tiró encima" por lo que la mujer, en una reacción instintiva, empujó a su hija hacia el piso provocándole algunas lesiones leves. Entonces, el hombre que conducía el vehículo le gritó: "Dejáte de joder hija de puta, aflojá con las denuncias".
Apenas conocido el episodio, Castaño fue visitada en su casa por el jefe de la Unidad Regional I de policía, comisario mayor Juan Hek, quien se interiorizó sobre su situación. La causa por amenazas recayó en el juzgado de Instrucción número 5, a cargo de Darío Sánchez.
En tanto, Norma concurrió ayer al mediodía a la Secretaría de Estado de Derechos Humanos donde fue atendida por una asistente social y una abogada, las que se interesaron en su caso. Tras la reunión, la mujer aseguró que el lunes próximo regresará a ese organismo para asentar formalmente su denuncia.
Norma recordó ayer a La Capital que hace ya tres años concurrió a la misma Secretaría de Estado para reclamar una intervención más activa de las autoridades en el combate al tráfico y comercialización de drogas en la capital provincial. Y ayer insistió con sus reclamos y pidió ser recibida por el gobernador Jorge Obeid. "No dejen que el paco ingrese a Santa Fe", pidió en forma pública.
Castaño, quien llegó a identificar los sitios cercanos a su vivienda en los que presuntamente se venden drogas, dijo ayer: "A mí ya no me importa lo que me pueda pasar, pero temo por mi hija y por mis nietos". La mujer sostuvo que desde que hiciera las primeras denuncias "nada ha cambiado" y admitió que en el último tiempo había dejado de recibir amenazas, pero que todo cambió desde que desde hace dos meses planteara en forma pública el intento de introducir el paco en esta ciudad.
Asimismo, Norma no descartó la posibilidad de que existiera algún tipo de complicidad policial en la amenaza recibida. E insistió en que teme por la vida de su hijo porque sabe que la llamada "droga de los pobres" mata en pocos meses. Y afirmó que "en cada barrio hay vendedores de paco".
"Yo soy sólo una mamá que ha salido a denunciar, pero necesito ayuda porque yo no soy nadie. Hay que trabajar mucho y a fondo para que nuestros jóvenes puedan salir de la droga", expresó conmocionada.
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Castaño quiere que el gobernador escuche sus denuncias.
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