
|
domingo,
28 de
mayo de
2006 |
Triste final de un placentero encuentro casual
Un francés engañado por una viuda negra
La conoció en un bar, fueron a su casa y lo durmió. Ella se fue con plata, un celular y un equipo de audio
Viernes por la noche, un bar ubicado en frente de la terminal de ómnibus y una pelirroja despampanante que espera sola en una mesa para dos personas. Fue la conjunción irresistible para un ciudadano francés radicado en Rosario que, sin poder frenar sus instintos, se sentó a acompañar a la bella dama. La historia siguió como el hombre pensaba, en su casa. Pero terminó muy mal. Al otro día, cuando se despertó, el placer se había convertido en bronca. La mujer había desaparecido llevándose 100 pesos, un equipo de música, el celular y las llaves de la vivienda ubicada en la zona norte. La denuncia quedó radicada en la seccional 10ª, donde los efectivos esperan una orden judicial para poder allanar el bar y dar con la identidad de la viuda negra.
El reducto en cuestión donde Vincent C., de 58 años, conoció a la hermosa mujer esta ubicado frente a la terminal de ómnibus, sobre calle Santa Fe. El reducto ya ha sido vinculado a varias crónicas policiales aunque como lugar donde se juntas elementos de mal vivir y no por sus prácticas comerciales.
Vincent vive en nuestro país hace más de 20 años y conoce a fondo la noche de la ciudad. Cerca de la media noche, el hombre traspasó la puerta del bar sindicado y de inmediato quedó impactado por un mujer pelirroja y cuerpo robusto que se encontraba sin acompañante y sentada a una mesa para dos.
El hombre se acercó a ella y en unos minutos ya había entablado una conversación amistosa. Del diálogo, la pareja decidió pasar a otra cosa y se retiró del lugar. El hombre propuso proseguir la velada en una casa de su propiedad en Alvarez Tomas al 1500 y la dama lo acompañó al lugar.
Una vez en el interior "comenzamos a tomar unos whiskys y de ahí en adelante no tengo más recuerdos", comentó el francés cuando radicó la denuncia ante los efectivos de la seccional 10ª.
A las 10.30 de ayer Vincent se despertó somnoliento, aturdido y sobre su cama. Cuando quiso buscar a su bella acompañante, descubrió que ya no estaba. Como tampoco estaban su moderno equipo de audio, su teléfono celular, las llaves de la casa paterna, ubicada cerca del lugar del hecho, y los 100 pesos que guardaba en un bolsillo de su pantalón.
Por acto reflejo Vincent se comunicó con sus padres pero la dama no había pasado por allí. Los policías arribaron ya casi cerca del mediodía al domicilio de la víctima y le tomaron la denuncia. Claro que por entonces, el hombre aún estaba "como drogado, muy mareado y solo balbuceaba", dijo un vocero policial que confió que el francés "no quiso que lo trasladaran a ningún hospital".
enviar nota por e-mail
|
|
Fotos
|
|
La viuda negra y su víctima se conocieron en un bar ubicado frente a la terminal.
|
|
|