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 domingo, 28 de mayo de 2006  
Aniversario. El sector agropecuario entre el dólar competitivo y las retenciones
Campo: arrancó bien y perdió sobre la hora
La política monetaria le permitió al agro sumar utilidades. Hoy se queja por la intervención oficial

Sandra Cicaré / La Capital

Es innegable reconocer que el campo fue protagonista durante los tres años de gestión que cumplió el gobierno de Néstor Kirchner, pero en este caso, ocupando el papel del villano. Fue un período dominado por los enfrentamientos y donde ambos sectores -Estado y agro- pudieron saborear triunfos políticos y beneficios económicos.

Aunque por estas horas aún suenan las amenazas de un paro agropecuario en reclamo de la apertura de las exportaciones de carne, el campo arrancó la etapa K con viento a favor y su rentabilidad se afianzó merced a la decisión oficial de hacer de la política cambiaria de un dólar alto una cuestión de Estado.

De todos modos, pesa en el debe el aumento de las retenciones a los granos y la leche, el cierre de las exportaciones de carne y la carga fiscal que los productores consideran desmedida.

El sector agropecuario cosechó los mejores beneficios durante el gobierno de Eduardo Duhalde, donde a través de la pesificación logró reducir el endeudamiento y posicionar el valor de sus productos.

"Hay que reconocer que por la diferencia cambiaria el sector tuvo ventajas. Por caso, en el 2001 los productores sembraron con un dólar uno a uno y cosecharon en 2002 con una paridad 3,5 a uno", explicó un destacado analista granario.

Por otra parte, consideró que hubo una importante disminución de la deuda del sector en dólares. Mario Arbolave, en la revista "Márgenes agropecuarios", señala que una deuda bancaria del capital (sin intereses) de 100 dólares en 2001 habría pasado tras la pesificación a 79,94 dólares en la actualidad", aunque aclara que muchas acreencias fueron canceladas anticipadamente en función del buen momento del sector.

"El gobierno tiende a condenar al sector productor de carnes cuando en realidad hay un total desconocimiento porque hoy hay muchos productores pequeños y medianos y no se puede hablar de oligarquía", dijo un analista de ese mercado.

Según expresa la edición de "Márgenes Agropecuarios", el campo en 2001 tenía varios problemas. Por un lado la aftosa, una situación de recesión de casi tres años, el precio del kilo del novillo muy bajo, acumulación de créditos fiscales (especialmente por el IVA) por tasas asimétricas y un endeudamiento general del sector agropecuario.

Sin embargo, considera que en 2006 la situación "es decididamente peor", porque salvo el hecho de que el agro actual no tiene deuda, al sector "le han mochado el horizonte", dice la publicación que es recogida por el boletín de la Bolsa de Comercio de Rosario.


El tipo de cambio
La diferencia de tipo de cambio fue uno de los elementos de los que el gobierno se aferró para salir a recriminarle al campo el crecimiento de su rentabilidad. Sin embargo, para los analistas aunque esta decisión de política económica es acertada, fue pulverizada por la carga fiscal y al mismo tiempo, fue menos beneficiosa respecto de otro sector como la industria.

"Si se analiza el índice de precios mayorista (en dólares), desde la convertibilidad hasta ahora creció un 175% y esto no incluye la suba de los combustibles", dice un analista del mercado local y explica que si se aplica al tipo de cambio, "nos da un dólar de 2,3 pesos, a lo que además hay que agregarle el pago de retenciones". En cambio "el sector industrial tiene un dólar de 3,05 más algún arancel extra que lo hace llegar a los 3,3 pesos, con lo cual hay una diferencia marcada entre sectores", agrega.

En materia impositiva, el sector agropecuario se sigue quejando por la "pesada carga" que soporta. Así, el mismo analista de mercados explica que "la utilidad del sector de granos será de 2.000 millones de dólares este año y el gobierno se llevará por retenciones unos 2.400 millones, que sumados a otros impuestos serán 3.500 millones de dólares".

Sin embargo, para algunos referentes del sector, la política cambiaria -aún con retenciones- sigue siendo beneficiosa. Así lo expresó el miembro de la Asociación Argentina de Girasol y director del grupo El Tejar, Oscar Alvarado, quien señaló que para producir "prefiero la Argentina con un tipo de cambio alto y retenciones que Brasil con un dólar de 2,10 reales".

Después de muchos meses reclamando por la eliminación de las retenciones, la suspensión de las exportaciones de carne tensó definitivamente la relación entre las partes.

"De los 90 a 2001 el sector agrícola fue el favorecido y la carne estuvo planchada, pero en los últimos tres años, ésta evolucionó mucho tras la superación de la aftosa y comenzaron las exportaciones". Pero la recuperación "la mocharon injustamente", dijo y aseguró que "la carne en el IPC aportó sólo un 1% a la inflación anual, entonces no podemos decir que generó un proceso inflacionario", dijo para considerar "un fallo en la política económica" la decisión que tomó el gobierno.
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El sector agropeuario mantiene una relación tensa con el gobierno.

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