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domingo,
11 de
diciembre de
2005 |
En profundidad. El intendente dijo que la inflación lo obliga a subir las tasas
Lifschitz ahora busca seducir a sectores peronistas
Pretende ampliar así el basamento político de la alianza que lo llevó a conducir los destinos de Rosario
Jorge Kaplan / La Capital
Miguel Lifschitz considera que el hecho de tener mayoría propia en el Concejo Municipal obliga a extremar la responsabilidad del socialismo y, si bien admite que la iniciativa puede caer antipática, asegura que decidió proponer un aumento de las tasas municipales tras "el aval recibido en las elecciones".
El intendente considera que la presencia de Hermes Binner y Agustín Rossi como jefes de los bloques socialista y oficialista, respectivamente, en la Cámara de Diputados de la Nación pone a Rosario en "el escenario político nacional".
También dijo que el socialismo mantendrá su política de alianzas con el radicalismo y otros sectores, pues como fue indispensable para ganar la provincia, ahora lo es para poder gobernar. Quizá por la amplitud de mira del jefe del Palacio de los Leones, no sorprendió que -en esa línea- le haya tendido un puente a sectores "con una historia tal vez más vinculada al peronismo", y a todos aquellos con los que el socialismo pueda "confluir programática y metodológicamente en cuanto a la forma de desarrollar la actividad política".
-¿Cómo están las relaciones con la provincia tras la polémica por la coparticipación y el presupuesto y luego de que la vicegobernadora María Eugenia Bielsa dijera que la Municipalidad quiere aumentar las tasas porque tiene un problema de caja?
-En general tenemos una relación cordial con el gobernador Jorge Obeid. A veces la vicegobernadora suele salir con algunos temas, pero en realidad con la estructura del gobierno provincial tenemos una buena relación de trabajo. Pero esto no es obstáculo para que defendamos lo que creemos son los derechos de la ciudad y los recursos que estamos convencidos le corresponden a Rosario. Además, esto (el aumento de la coparticipación) no tiene que ver con ningún problema financiero del municipio, es un reclamo que lo venimos haciendo desde que empecé mi gestión. Ahora dimos un segundo paso: ante la falta de respuesta iniciamos un reclamo administrativo, que luego irá a un reclamo judicial.
-Por primera vez el socialismo tiene mayoría en el Concejo. ¿Cómo se siente al respecto?
-Con una sensación de mayor responsabilidad. Uno podría ligeramente decir "bueno, ahora es más fácil sacar las cosas, habrá menos trabas". En alguna medida es así, pero también es cierto que todo lo que pase a partir de ahora en el Concejo será responsabilidad nuestra. Por eso creo que es un desafío más importante. Por otro lado, queremos hacer un ejercicio muy prudente y responsable de esa mayoría circunstancial que tenemos hoy, por lo que no vamos a abusar de esa relación ni vamos a avasallar lo que entendemos debe ser un el Concejo: un ámbito de resonancia de todas las opiniones políticas, de todas las voces, independientemente de la mayor o menor representación de cada una de ellas. Seguiremos trabajando en procura de acuerdos, de consensos y trataremos de que haya una relación muy productiva entre el nuevo Concejo y el Ejecutivo.
-¿No teme pagar un costo político importante por proponer un aumento de tasas?
-Es probable que haya gente con algún grado de disconformidad, pero soy un convencido de que la tarea de gobernar implica tomar decisiones que pueden ser simpáticas paras muchos y a lo mejor antipáticas para algunos, o a veces antipáticas para muchos. No siempre se pueden tomar medidas para el aplauso. Siempre hay que hacer un balance y actuar con responsabilidad.
-El enojo puede ser mayor porque no planteó el tema en la campaña.
-No lo planteamos por dos motivos: porque el aval recibido en las elecciones, esa muestra de confianza, de acompañamiento de la población, en realidad me anima a tomar este tipo de decisiones. Si el resultado electoral hubiese sido otro, seguramente lo hubiera pensado dos veces pues no habría sentido ese respaldo. Por otro lado, hasta las elecciones la expectativa inflacionaria estaba muy contenida. El propio gobierno nacional venía frenando el debate sobre la situación y la realidad es que este debate se ha abierto en los últimos dos meses ya que claramente no sólo se espera un índice del 12% para este año sino que probablemente ese sea el piso para el año próximo. Debemos prever ese tipo de circunstancias. En ese sentido la Municipalidad es igual que una familia: recibimos todo el impacto del incremento de los costos, de los servicios, de las obras, de los insumos y tenemos muy poca posibilidad de actuar sobre los recursos que recibimos.
-¿La Municipalidad hará control de precios como pidió el presidente?
-No, porque no tenemos estructura para hacerlo. Además, no creo que que sea función de un municipio ese tipo de control. Lo que sí vamos a hacer, en conjunto con la Oficina del Consumidor, es tratar de promover un acuerdo entre las grandes cadenas que ya han firmado el acuerdo nacional y el resto de las cadenas de origen local y regional para garantizar que esa lista de 250 productos aproximadamente que van a sufrir un descuento del 15% se aplique en Rosario, y no sólo en las grandes cadenas sino también en los negocios menores.
-¿Qué sintió al ver la primera sesión de Diputados tratando los casos de Luis Patti, Borocotó y las idas y venidas de Rafael Bielsa?
-Creo que son casos distintos. En el caso de Patti fue correcta la decisión, por amplísima mayoría, de no aceptarles sus títulos porque están suficientemente acreditados sus antecedentes en materia de violación de los derechos humanos. Esta es una causal que la Constitución reformada del 94 establece como inhabilitante para acceder a la función pública. En los otros dos casos creo que no hay razones para cuestionarlos desde un punto de vista jurídico, aunque no hay duda de que ha habido una burla o una falta de respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. Me parece que cambiar de un partido a otro a días de haber sido electo, como el caso de Lorenzo Borocotó, o abandonar la función sin asumirla, caso de Bielsa, quien además fue cabeza de lista, son actitudes reprochables desde el punto de vista de la ética política y que seguramente merecerán la condena social.
-En el caso Borocotó, el PS no votó como el oficialismo, ¿eso da por tierra con el supuesto alineamiento de Hermes Binner con el presidente?
-Fuimos claros durante la campaña electoral, y esa será la actitud de nuestro bloque. No será opositor per se ni hará de la oposición un posicionamiento a priori, pero sí va a ser independiente en cuanto a sus criterios políticos. Seremos fieles a nuestra tradición, pensamiento y visión de la realidad. Desde ese lugar seguramente acompañaremos muchos proyectos del Ejecutivo, como el financiamiento educativo y seguramente otros, pero también tendremos diferencias, como fue en el caso Borocotó.
-¿Por qué el PS no pudo aún consolidar una estructura propia en la provincia y necesita aliarse con la UCR?
-Estamos creciendo. Ahora tenemos una inserción que no teníamos años atrás, aunque resulta insuficiente para ganar una elección por nuestros propios medios. Pero nuestra convicción en materia de alianzas va más allá de una conveniencia o una necesidad electoral. Constituye parte de nuestra visión de la realidad argentina la necesidad de conformar estructuras de coalición política que excedan el marco propio del socialismo. Y esto aun teniendo la posibilidad, como en Rosario, de triunfar sin aliados. Entendemos que en el actual escenario de fragmentación política, es conveniente la conformación de coaliciones políticas más amplias. Con lo cual, vamos a seguir trabajando con el radicalismo y con otros sectores políticos. Aspiramos también a poder sumar a sectores con una historia tal vez más vinculada al peronismo, porque de ninguna manera queremos conformar una alianza antiperonista; a sectores con quienes podamos confluir programáticamente y metodológicamente en cuanto a la forma de desarrollar la actividad política.
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