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 domingo, 11 de diciembre de 2005  
El mundo aún espera una postura clara de EEUU sobre la tortura
Malestar europeo por las cárceles secretas de la CIA

Tony Czuczka

Washington. - El viaje de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, al huracán de críticas que la esperaba en Europa dejó incluso a los expertos en Washington preguntándose si la funcionaria aclaró finalmente la posición de su gobierno sobre la tortura de prisioneros. En la superficie, las respuestas a las insistentes preguntas sobre el tema fueron claras: EEUU no practica la tortura. Y cuando los sospechosos de terrorismo con detenidos fuera del territorio estadounidense para ser interrogados, una práctica que defendió con vehemencia, Washington también afirma exigir garantías de que los derechos humanos son respetados.

Pero las declaraciones más amplias del presidente George W. Bush y la falta de claridad sobre la definición estadounidense de "tortura" hacen improbable que Rice haya convencido a los europeos. "Es nuestro mutismo, nuestra incapacidad para hablar de este tema de una manera que ayude a resolverlo... Eso ha creado este problema", dijo Ivo Daalder, analista de asuntos europeos en la Brookings Institution.

Los sospechas sobre los métodos estadounidenses se remontan al menos a 2001, cuando el entonces abogado de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, aprobó un memorándum oficial que autorizaba el uso de técnicas de interrogación que casi llegaban al daño de órganos o la muerte. Ahora Gonzales es el secretario de Justicia de Bush.

Rice contraatacó el miércoles durante su escala en Ucrania. Las obligaciones de EEUU contempladas en el tratado antitortura de 1994 "rige para todo el personal estadounidense, donde sea que esté", afirmó. Esto fue considerado como una retirada de las anteriores afirmaciones sobre la excepción de las operaciones militares de EEUU en el extranjero, incluyendo la prisión de Guantánamo, en el respeto al tratado.


¿Trato humano?
Pero la Casa Blanca volvió a crear confusión cuando el portavoz presidencial Scott McClellan aseguró que EEUU rechaza la tortura pero tiene la "obligación" de interrogar a cualquier "enemigo combatiente ilegal" para obtener datos de inteligencia sobre cualquier ataque planeado. Estos enemigos, afirma el gobierno de Bush, no están incluidos en la Convención de Ginebra sobre la protección de prisioneros. La última directiva del Pentágono sobre interrogatorios sólo exige un trato "humano" para los detenidos, un concepto muy vago.

Presionado por un periodista, McClellan declinó explicar porqué EEUU necesita enviar a sospechosos capturados a terceros países para su interrogatorio. Esta práctica despertó indignación en los gobiernos europeos, después de que la prensa revelara la existencia de prisiones secretas de la CIA en Europa del este y escalas europeos en el transporte de prisioneros.

En su gira por cuatro países, Rice insistió en que EEUU prohíbe la tortura en su legislación, pero evitó las preguntas sobre las prisiones en Europa. Todo indica que reconstruir la reputación de EEUU en el Viejo Continente será una dura batalla. "El lenguaje puede haber cambiado un poco, pero creo que la posición de Estados Unidos sigue siendo la misma: un abordaje muy vigoroso y agresivo desde la guerra contra el terrorismo", dijo Nile Gardner, analista de la conservadora fundación Heritage. "Este tema seguirá acechando a la política de la administración Bush en Europa", señaló.

Mientras tanto, Bush recibe crecientes presiones en su país para ratificar su compromiso contra el uso de la tortura. La enmienda a un proyecto de ley militar prohíbe explícitamente al personal estadounidense usar métodos crueles, inhumanos o degradantes. El borrador tiene un amplio apoyo bipartidario, a pesar de la oposición de la Casa Blanca.


El caso alemán
Un grupo defensor de los derechos humanos ha llevado ante la Corte Suprema el caso de Khaled el-Masri, un alemán de origen libanés que afirma haber sido secuestrado y detenido en un centro clandestino de CIA como sospechoso de terrorismo.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el martes que Rice había admitido en su reunión que EEUU había cometido un error en el caso. Rice, que pareció sorprendida con el anuncio, declinó confirmarlo. "¿Puede este gobierno creer que la guerra contra el terrorismo justifica secuestrar a cualquier sospechoso por tiempo indeterminado sin control de la Justicia?", se preguntó el periódico Los Angeles Times en un editorial. "La respuesta de Rice ha sido hasta ahora poco convincente y legalista", indicó. (DPA)
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