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domingo,
11 de
diciembre de
2005 |
Vecinos crean centro cultural en vieja estación de Caballito
Un grupo del barrio porteño recuperó un depósito, donde ahora funcionan talleres y un estudio de filmación
Un grupo de vecinos del barrio porteño de Caballito organizó un centro cultural multidisciplinario en un depósito abandonado de la mayor playa ferroviaria de la ciudad de Buenos Aires, donde ahora funcionan talleres de pintura, teatro, música y danzas y un estudio de filmación.
El centro cultural, llamado La Estación de los Deseos -por el entorno ferroviario en el que se encuentra- abrió al barrio por primera vez en décadas una parte de las 14 hectáreas que ocupa la playa de maniobras, entre el estadio de Ferrocarril Oeste y la esquina de Donato Alvarez y Bacacay.
El predio es administrado desde la privatización de los ferrocarriles por el Organismo Nacional de Bienes del Estado (Onabe) y la empresa Ferrobaires, que cedieron en forma temporaria el depósito para uso del centro cultural, gracias al apoyo de la Subsecretaría de Participación Ciudadana del gobierno porteño.
Uno de los vecinos que participa del proyecto desde el inicio, Fernando Dhaini, guió un recorrido por el depósito y sus alrededores, cuya fisonomía tuvo un cambio total desde noviembre de 2002, cuando se hizo la primera actividad cultural.
"Entrar acá es como entrar en un pueblo fantasma en medio de la ciudad", compara Dhaini, lo que se comprueba al trasponer el arco de cemento que delimita la playa de cargas del ruido de la urbe.
Allí se puede admirar una mansión de 1864 que perteneció al fundador del Ferrocarril Oeste, Norberto De la Riestra, o un tanque de agua de fines del siglo XIX que lleva ya añares sin funcionar como tal.
Detrás de la antigua casa del pionero ferroviario -hoy ocupada por una familia indigente- están los tres depósitos principales del predio, antes utilizados para almacenar granos y bolsas de cemento y hoy vacíos, excepto el que reabrieron los vecinos. En el mismo predio, pero fuera de la playa, funciona también la Asociación Ferromodelista y se instalaron hace años en viviendas de emergencia unas diez familias sin techo.
También cuenta con un subsuelo de la misma extensión, que los miembros del centro cultural aprovecharon para el estudio de filmación y una instalación audiovisual sobre la recuperación de los trenes.
"Todo esto era un caos total cuando llegamos. Había basura hasta la cintura, parecía Kosovo. Yo era uno de los pocos que se animaba a entrar, siempre venía a la playa a pasear a mi hijo y no me podía explicar cómo podía estar abandonada", cuenta Dhaini.
Tres años después, donde sólo había basura hay dos talleres de artistas plásticos, una sala de ensayo, una incipiente biblioteca popular y un estudio de grabación en construcción, todo levantado a pulmón por los integrantes del proyecto.
El estreno será en unos días en el Patio de los Lecheros, la parte frontal del playón, donde las carretas solían cargar leche directamente de los vagones.
La playa de maniobras de Caballito todavía no tiene destino definitivo: hubo proyectos para transformarla en un parque, en un complejo deportivo y hasta en un conjunto de torres y shoppings, posibilidad que cobró fuerza cuando los dueños del Alto Palermo adquirieron un terreno adyacente.
"Lo que nosotros queremos es recuperar este espacio para el barrio y para la ciudad. Al margen del galpón, esto es un pedazo de historia", puntualiza. (Télam)
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