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 domingo, 11 de diciembre de 2005  
El corresponsal de guerra que cuenta historias humanas
El estadounidense Jon Lee Anderson investigó las invasiones a Afganistán e Irak. Ahora prepara una biografía de Fidel Castro

Escribir "historias humanas en paisajes alterados" es el oficio del periodista estadounidense Jon Lee Anderson, que llegó a la Argentina para dictar un taller donde se aproxima a la metodología que lo ha convertido en un hacedor de perfiles que trascienden al personaje retratado para revelar países y procesos sociales.

"Mi deber es escribir historias humanas en paisajes alterados", destacó el periodista, recién llegado de Bagdad, donde dice haber desarrollado, cual meteorólogo, "un instinto para ver por dónde se inclina la guerra".

"Si hacemos una foto de Irak, la imagen más adecuada hoy es el limbo", opinó Anderson, que se encuentra en Buenos Aires para coordinar un taller de perfiles periodísticos organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, dirigida por el escritor colombiano Gabriel García Márquez, en la Fundación Proa.

Anderson, que trabaja para el semanario The New Yorker en la elaboración de crónicas especiales, es autor de la más importante biografía del revolucionario Ernesto Guevara, titulada "Che. Una vida revolucionaria" (1997).

Las librerías argentinas cuentan además, desde esta semana, con otro título del autor, "La caída de Bagdad" (2004), que siguió a "La tumba del león" (2002), referido a la guerra contra Afganistán.

"Yon Li" (Jon Lee), como lo llaman sus alumnos, reúne la capacidad de contar con un riguroso método para investigar procesos históricos, hurgar archivos y construir narraciones con voces provenientes de diversas corrientes de opinión plasmadas con un tono flemático.

"Pero la verdad siempre sale", dice, enfatizando que rechaza la "falsa objetividad" de las descripciones balanceadas que "descontextualizan al lector" al poner en un mismo plano a víctimas y victimarios.

Para muestra bastan las cinco entrevistas con el ex dictador Augusto Pinochet -"un abuelo mal comprendido por su pueblo", según lo definió con ironía- tras las que escribió un extenso reportaje del personaje que tiranizó a Chile entre 1973 y 1990.

Anderson pasó los últimos cuatro años "en una especie de agujero negro que se ha abierto en el mundo" con las guerras de Afganistán e Irak.

Fue el 11 de septiembre de 2001, el mismo día de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, cuando el periodista escribió a su editora: "Siento que debería dirigirme a Afganistán, que, estoy seguro, será ocupado en cuestión de días".

Así se convirtió en uno de los primeros periodistas en llegar a ese país asiático atacado por Estados Unidos, país que luego desataría la ocupación de Irak con 160 mil soldados provenientes de una coalición internacional.

"Mi empecinamiento en volver a Irak es por la fascinación que me causa el sentido de solidaridad y justicia de esa sociedad en la que nadie, nunca, me confundió con la política de la Casa Blanca", destacó Anderson, nacido en 1957 en California.

El escritor prepara actualmente una biografía del presidente de Cuba, Fidel Castro, en la que el relato coral de adeptos y opositores se conjuga con la voz del propio líder cubano.

"En la Cuba de Fidel sobreviven bajo la estructura de un partido único muchas corrientes de opinión que, con pequeñas sutilezas y siempre bajo cierta barrera de contención, se revelan al que escucha", contó.

"Uno tiene que oír muy bien lo que dicen para percibir las distintas voces: uno de los entrevistados, por ejemplo, expresa la opinión de la corriente demócrata cristiana del futuro, que está menguando su lenguaje para poder subsistir", señaló Anderson.

Según el periodista, "poco a poco uno va entendiendo las divisiones internas de algo que desde afuera luce monolítico y empieza a vislumbrar los partidos políticos del futuro en la isla".

"Después de todo, nunca hay que suponer que hay algo monolítico en el mundo. El silencio a veces esconde el temor y por el instinto de preservación la gente dice cosas que tú tienes que saber entender, porque lo que no hacen con la palabra, lo hacen con el guiño de ojo", señaló Anderson. (Télam)
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"Nadie, nunca, me confundió con la política de la Casa Blanca", destacó Anderson.

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