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 sábado, 21 de mayo de 2005  
Jornada doble. Varias horas de trabajo para llevarse algo más de 4 mil pesos en Villa Gobernador Gálvez
Boqueteros robaron en dos metalúrgicas linderas
Rompieron un cerco y una medianera de 45 centímetros para pasar a la segunda, donde una alarma los hizo huir

Ariel Etcheverry / La Capital

Fue un alarde de audacia y destreza, aunque el botín haya sido escaso para la partida que se jugaron. Un grupo de ladrones se introdujo ayer a la madrugada en una empresa de maquinarias de Villa Gobernador Gálvez luego de perforar el cerco perimetral y desmontar una chapa del galpón. De allí juntaron unos 600 pesos y algunos valores. Después, con paciencia y mucho esfuerzo, conjurado con una sidra fresca que sacaron de la heladera, abrieron un boquete de 50 por 70 centímetros en la pared medianera para finalmente penetrar en la metalúrgica lindera. De allí se llevaron unos cuatro mil pesos y documentación contable.

Sucedió durante la madrugada de ayer y los negocios afectados fueron Trimex Maquinarias y Jorge Manes SA, empresas vecinas entre sí ubicadas en Edison al 1300. La primera se dedica a la compra, venta y reparación de máquinas para industrias. Ocupa un vasto sector, prácticamente un cuarto de manzana incluida la ochava sudoeste de Edison y Víctor Hugo. El ingreso principal es por Edison, pero el galpón llega hasta Brigadier López, es decir que tiene unos cien metros de extensión.

La segunda es una fábrica metalúrgica que a simple vista parece mucho más grande que la primera. Tanto en una como en otra sus dueños ayer no podían creer lo que les había pasado. Con un desbarajuste impresionante en las oficinas administrativas, producto del paso de los maleantes, y con un albañil que trabajaba para cubrir el buraco en la medianera, Jorge Manes y Gustavo Zaukas aguardaban la llegada de los peritos policiales y accedieron a contar lo sucedido a La Capital.


Compartir la pared y los ladrones
Ambos coincidieron en que esta fue la primera vez que sufrían robos, pero jamás imaginaron que serían víctimas de la misma banda, en la misma madrugada. Nadie sabía a ciencia cierta cuántos eran, pero sí que trabajaron durante varias horas y total tranquilidad. Según pudieron comprobar los empresarios, los hampones ingresaron primero por el lado de Trimex. Lo hicieron atravesando el cerco perimetral. Con ayuda de herramientas abrieron un agujero en la alambrada que recubre el predio. Luego caminaron unos 20 ó 30 metros hasta llegar al vestuario del personal. Después subieron al techo y desde allí desmontaron una chapa del galpón. Por esa abertura se introdujeron y se descolgaron por una de las columnas.

Zaukas, el dueño de Trimex, reconoció que el inmueble no tiene sistema de alarmas. "En más de diez años nunca intentaron entrar. Sufrí robos menores de algunas partes de máquinas que quedaban en el terreno, pero nunca nada serio", admitió el empresario. Los intrusos fueron hacia las oficinas y literalmente pusieron todo patas para arriba. "Acá no se maneja mucho dinero. Encontraron lo que teníamos para pagar impuestos, que serán unos 600 pesos", comentó Zaukas.

Dentro de su establecimiento, la banda actuó tranquila pero sin pausa y no vaciló en echar mano a cualquier elemento con tal de superar el escollo. Los maleantes tomaron una amoladora, un cortafierro, una maza y un taladro, todas herramientas de Trimex, y la emprendieron contra la medianera. Fue un trabajo arduo porque la pared tiene unos 50 centímetros de espesor y los boqueteros tuvieron que moverse en un angosto pasillo formado entre el muro y un torno gigantesco.

Así y todo, tuvieron tiempo de tomarse una sidra y de defecar en un cuarto de herramientas. Una vez que ingresaron al galpón de Manes SA, la banda fue derecho hacia las oficinas. Cuando pudieron vulnerar la puerta, comenzó a sonar la alarma. Pero lejos de amedrantarse, los ladrones destrozaron el aparato y se dedicaron a desparramar cada cajón de los escritorios hasta que encontraron las llaves de la caja fuerte. De allí sacaron unos cuatro mil pesos, valores y documentación comercial de la empresa.

Después subieron al entrepiso y tampoco ahorraron fuerzas para destrozar otro escritorio. A la hora de emprender la retirada, lo hicieron por donde habían ingresado. Es decir desandaron el camino, volvieron a Trimex y salieron luego de reventar el candado de uno de los portones. "No me llevaron las computadoras porque no hicieron a tiempo. La alarma ya se había disparado", concluyó Manes.
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Los ladrones usaron amoladoras y cortafierros para abrir la brecha.

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