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 domingo, 21 de diciembre de 2003

UNA SECUENCIA INCESANTE
Le robaron un Rólex a un empresario futbolístico
Eduardo Bermúdez fue abordado por dos ladrones en moto, camino a su casa en frente del parque Urquiza

Los incesantes robos de relojes Rólex, que tienen un altísimo valor en el mercado, se suceden con una frecuencia casi diaria en las calles rosarinas. La identidad de los hampones es menos clara que la evidencia de la reiteración de un mismo patrón delictivo: asaltan a sus víctimas luego de emboscarlas y desaparecen en motos de alta cilindrada.

El viernes, el empresario futbolístico Eduardo Bermúdez se sumó a la larga lista de personas que vieron cómo sus relojes se esfumaban de sus muñecas y pasaban a manos de los ladrones.

Según contó una fuente policial, cerca de las 13.30 de ese día, Bermúdez llegó en su camioneta a su casa de Chacabuco y Zeballos, frente al parque Urquiza. Apenas se bajó del vehículo, divisó el paso rápido de dos hombres por el césped del espacio verde y creyó que eran dos aerobistas que hacían footing.

No demoró mucho en constatar de que su presunción era equivocada. Los sujetos se abalanzaron sobre él para inmovilizarlo. Y de un manotazo rápido le quitaron su Rólex modelo Junior de oro, valuado en tres mil dólares, y el celular. Después, los maleantes se subieron a una moto Enduro en la que los esperaba un cómplice y se marcharon.

La secuencia de robos de estos relojes ya registró tres casos, al menos divulgados públicamente, en el último mes y medio. El 27 de noviembre pasado, un abogado del foro rosarino fue el blanco elegido por los maleantes. A las 20.30 de ese día, alguien tocó el timbre en la casa del letrado Carlos Lázaro ubicada en San Luis al 2400.

Cuando Lázaro abrió la puerta, se encontró con un desconocido que lo encañonó con un arma de fuego. Entonces el abogado entregó los 400 pesos que tenía y el Rólex que llevaba en una muñeca. Lo que ocurrió después es idéntico en todos los atracos. El ladrón corrió hasta una moto y, de un salto, se ubicó detrás del conductor para escapar a toda velocidad.

En la noche del jueves 11 de diciembre, otro atraco ocurrió en el barrio La Florida y la nueva víctima fue Marcelo Tucca. El hombre estaba parado en bulevar Rondeau al 2800 cuando fue sorprendido por dos muchachos armados que se movilizaban en una moto gris. A punta de pistola lo obligaron a que les entregue el reloj y se marcharon rápidamente con el bulevar.

El miércoles pasado, el que debió padecer la sustracción de su valioso aparato fue Roberto Benso. A la 17.45 de ese día el hombre llegó a un local de España al 1800 para buscar una ventana de aluminio que había dejado para reparar. Todavía no había entrado al comercio cuando fue interceptado por un muchacho que arma en mano le exigió la entrega de sus pertenencias.

Entonces, a Benso no le quedó otra chance que entregar los 200 pesos que tenía y su Rólex Oyster Perpetual. Después, el ladrón se subió a una moto de alta cilindrada en lo que esperaba un cómplice con quien huyó a toda velocidad.

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El empresario Eduardo Bermúdez.

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