Año CXXXVII Nº 50062
La Ciudad
Opinión
Policiales
La Región
Información Gral
El Mundo
Política


suplementos
Ovación
Turismo
Mujer
Economía
Escenario
Señales


suplementos
ediciones anteriores
Salud 17/12
Autos 17/12
Turismo 14/12
Mujer 14/12
Economía 14/12
Señales 14/12


contacto

servicios

Institucional

 domingo, 21 de diciembre de 2003

Un proyecto clave para la tecnología nacional

A las puertas de la Capital Federal está el Polo Tecnológico Constituyentes (PTC), donde dos décadas atrás se diseñaron y desarrollaron plaquetas y procesadores de encumbrada microelectrónica nacional. Una decena de pymes surgidas al amparo de esas actividades aún siguen proveyendo a desarrolladores de dispositivos electrónicos y son una base cierta de esa parte de la reindustrialización deseada ahora.

Los expertos coinciden en señalar que sería descabellado pensar en fabricar en la Argentina chips como los que hace Intel o AMD, cuando el orden de inversión para esas plantas es de miles de millones de dólares y se pueden encargar a menos precio a fabricantes internacionales.

Pero en cambio sí es posible construir equipos y dispositivos con componentes electrónicos nacionales. Equipos como los que demanda la industria de la seguridad electrónica que abastece al mercado argentino y latinoamericano, microcomponentes como los que se emplean en equipos de comunicaciones (por ejemplo, las centrales para pequeños barrios o para locutorios, que se producen en Rosario y que además de venderse en el mercado argentino, se exportan a Chile, Perú y Ecuador); o bien parte de la electrónica de dispositivos teledirigidos (misiles) que se usan en maniobras y simulacros de combates navales o en la lucha antigranizo en Mendoza.

Esa electrónica continúa haciéndose en la vecindad bonaerense de Villa Martelli, donde se asienta el Polo Tecnológico Constituyentes, donde las investigaciones y desarrollos albergan temas hoy tan empinados como la nanotecnología, una disciplina donde lo infinitamente pequeño, lo corpuscular, toma forma de pequeñísimas máquinas, útiles para emplearse en actividades productivas donde se requiere extrema precisión. Daniel Farías, que trabajó durante dos décadas en Intel, ejemplificó uno de los próximos usos de esas máquinas infinitesimales: pueden indicar qué sales precisan las uvas del próximo buen malbec mendocino.

Se trata de "máquinas" construidas con moléculas y átomos, en las que la luz y la electricidad hacen un trabajo de hormiga. Los tecnólogos llaman Mems o sistemas mecánicos micro electrónicos a estas maquinillas corpusculares que colocadas en una planta de vid actuarán como sensores de humedad y nutrientes. Estos Mems se comunican entre sí y transmiten la información por ondas de radio, las que pueden ser tomadas y analizadas por una simple PC y así llevar un puntilloso detalle de cada viñedo, anticipándonos cómo será el próximo malbec.

Electrónica tradicional y la reciente nanotecnología, son sólo aspectos de la labor de una decena de organismos de investigación y desarrollo que tienen sede en el Polo Tecnológico Constituyentes y dependen del magro presupuesto estatal para ciencia y técnica (en el presupuesto del año entrante para el sector se prevén 2.351 millones de pesos, apenas el 0,55% del PBI, estimado en 423.900 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Ciencia y Técnica.

Creado en agosto del 2001, el gabinete técnico-científico reanudó sus labores gracias a la participación que tuvo el presidente Néstor Kirchner. (Télam)

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
La investigación es el pilar del desarrollo.

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados