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 domingo, 02 de noviembre de 2003

Los vecinos rescatan la comodidad y la atención

"Vengo a realizar un trámite. Me atienden bien y no espero mucho. No tengo que hacer cola, me quedo sentada hasta que mi número aparezca en el televisor. Además, si tengo ganas puedo ver una exposición de cuadros. ¿Qué querés que te diga? Me siento casi como en el Primer Mundo", dice Adela González mientras aguarda ser atendida en el Centro Municipal de Distrito Sur Rosa Ziperovich, el minimunicipio inaugurado en agosto del año pasado. Y, con mayor o menor énfasis, cada una de las personas que La Capital entrevistó el jueves pasado en Uriburu al 600 compartieron esta opinión.

Sin embargo, algunos de los barrios que comprende el distrito sur están lejos de vivir en esa especie de paraíso primermundista. En su radio viven 160 mil personas y entre sus límites aparecen varios asentamientos irregulares, muchos de ellos con una antigua presencia en la ciudad: El Mangrullo, Molino Blanco, La Paloma, Villa Manuelita, Villa Corrientes, La Tablada, y La Lata son los más representativos.

Y si bien las asimetrías son profundas, el edificio con pisos de mármol de la zona sur no aparece como algo extraño, sino más bien como un signo de avance y prestigio para el barrio.

Rosa Barrionuevo llegó hasta allí a pagar unas cuotas atrasadas de la moratoria municipal. "Vivo a 12 cuadras y es una facilidad muy grande tener esto cerca", comenta mientras enhebra una aguja para coser el pantalón de uno de sus nietos.

Cerca de Rosa está sentado Rodolfo Rojas, él también es un vecino de la zona que aprovecha el centro de distrito para realizar "todos" sus trámites. Esta vez, le tocó reclamar por sus recibos de patente. "Me atienden bien y la espera es corta", asegura.

"Todo es más ágil", apunta Juan José Ahumada y aclara que "frecuentemente" utiliza el distrito cuando necesita hacer frente a cualquier trámite municipal.

Beba prefiere no dar su apellido y espera su turno para renovar el carné de conducir. "La diferencia en la atención salta a la vista. Compará esto con las colas y el trato que uno recibe en la Administración Provincial de Impuestos (API)", propone.


Cine a la reposera
Ninguna de las personas que habló con La Capital identificaba al minimunicipio con una actividad diferente a la realización de trámites. Y eso que en la puerta un cartel enorme anuncia las funciones de "cine a la reposera", proyecciones que se realizan todos los viernes en la explanada del edificio con entrada libre y gratuita.

"Es que muchos no terminan de descubrir qué es el centro municipal", dice la directora del distrito, Laura Alfonso. Desde su inauguración, por el edificio pasaron 148.500 personas. Y cerca de 12 mil ya participaron de alguno de los talleres, charlas o eventos que se realizan una vez que finaliza la atención administrativa.

Y estas actividades se combinan con el rescate de algunas fiestas tradicionales. Por ejemplo, en el Día de la Tradición se organizan montadas que recorren los alrededores del distrito y, durante la tarde, actúan grupos de música y danza folklórica. En tanto, en diciembre, los amantes de la música ciudadana tendrán su revancha cuando se ponga en marcha la Semana del Tango.

"A medida de que vamos mejorando las propuestas la gente se va acercando", señala Alfonso a la par que recuerda que durante las vacaciones de invierno se tuvieron que duplicar las funciones de cine porque el público desbordaba la sala.

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La gente no debe esperar mucho en el distrito Sur.

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