 | lunes, 06 de octubre de 2003 | Tragedias que se desencadenan dentro del hogar Ese lugar que aparece como el que mayor seguridad y contención ofrece en momentos de violencia e incertidumbre volvió a ser escenario de un drama. Rosario y algunas ciudades cercanas fueron testigos en el tiempo de violentos desenlaces de esa naturaleza. Hechos en los cuales víctimas y victimarios compartían lazos sanguíneos.
* El 7 de octubre de 1998 Angélica Adela Dubs y Alfredo David Mitrani mantuvieron una agria discusión en la vivienda de San Lorenzo que compartían con sus hijos Brian, de 8, y Macarena, de 11. La pelea matrimonial terminó cuando Mitrani extrajo un arma de su mesita de luz y disparó a quemarropa contra Angélica. Tras ello cargó el cuerpo en un viejo Fiat 147, viajó hasta Villa Gobernador Gálvez y arrojó el cuerpo en un baldío.
* Daniel Villarruel había estado detenido en varias ocasiones por maltratar a su familia. La noche del 15 de agosto de 1997, tras una nueva discusión golpeó con un extinguidor a su esposa, Alicia Pighín, de 40 años, y luego intentó estrangularla. Su hijo Fernando, de 14 años, quiso interceder pero fue violentamente empujado por su padre. Después cargó el cuerpo de su esposa en su camioneta y junto a su hijo encaró hacia un camino rural. Allí golpeó a Fernando hasta dejarlo inconsciente y arrojó su cuerpo y el de la mujer a una zanja donde les prendió fuego.
* Stella Maris González llamó a su cuñada por teléfono. "Maté a Rocío ayer a la mañana. La tengo en casa, en el placard. Vengan a ayudarme", dijo la mujer de 44 años que había estrangulado a la nena, de 7, con un lazo de tela. Después escondió el cadáver en su propio dormitorio y nada le dijo a su esposo y a su otro hijo, de 16 años, con quien compartía la vivienda de Chubut 7320. Stella, según se supo, atravesaba una profunda crisis depresiva por la situación económica que padecían.
* "Fuimos al médico y después a Nuevo Alberdi. Si no volvemos no te preocupes". La esquela fue dejada por Isabel del Carmen Ledesma el 19 de septiembre de 2002 sobre la mesa del departamento de Pellegrini al 700 que compartía con su hijo Franco, un adolescente de 14 años que sufría una discapacidad motriz y expresiva, y su hermana Adela. Al pasar los días y no saber nada de su familia, Adela entró al dormitorio del chico y, bajo de un montículo de ropa, encontró el cadáver de su sobrino. Una semana más tarde, el cuerpo de Isabel apareció flotando en el Paraná.
* "¡No papá, no papá!", fueron las últimas palabras de Carina Ajmed antes de escuchar el estampido de escopeta que terminó con su vida en el garaje de la vivienda familiar que ocupaba con su hermana Lorena, su papá Rubén y la pareja del hombre, Ethel Verón. Eran las 5 de la mañana del domingo 17 de febrero último cuando la joven, de 19 años, llegó a la casa. Al entrar tuvo una agria discusión con su padre por el horario de llegada y la relación sentimental que Carina llevaba adelante. Mientras Ethel estaba en el baño, Rubén cargó una escopeta 16 que había pedido prestada, apuntó a su hija, se trabaron en una pelea y salió el disparo que mató a la joven. El hombre montó una escena para hacer pasar el crimen como un hecho ajeno a la familia. Llevó a su hija al Heca y dijo que alguien había golpeado a la puerta de la casa y que cuando Carina salió a atender la habían atacado. La coartada se cayó con el paso de los días y quedó en evidencia cuando, tras sepultar a la joven, Rubén desapareció de su vivienda por dos días hasta que se presentó en Tribunales. enviar nota por e-mail | | |