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 sábado, 09 de agosto de 2003

Apuñalado y calcinado
Perpetua por el asesinato de un cura
Fueron condenados dos jóvenes. El religioso era famoso en Salta por sus obras para grupos aborígenes

Salta.- Dos jóvenes fueron condenados ayer a prisión perpetua por el asesinato del sacerdote salteño Ernesto Martearena, un religioso reconocido por sus obras en favor de las comunidades aborígenes, que murió el 8 de octubre de 2001 en una parroquia de la capital de Salta.

La Cámara III del Crimen decidió condenar al Javier Alfredo Alanís, de 23 años, y a Santos Marcelo Castillo, de 21. Los condenados eran protegidos del padre Martearena, quien manejaba, entre otras obras, un hogar para chicos de la calle.

El tribunal resolvió imponer a ambos jóvenes la pena de prisión perpetua, por resultar coautores materiales, penalmente responsables del delito de homicidio calificado.

Así concluyó el juicio oral y público por el crimen del sacerdote salteño, reconocido en toda la provincia por sus numerosas obras solidarias y de caridad a favor de los aborígenes, los niños de la calle, las madres solteras, los ancianos y los adolescentes.

El proceso contó con el testimonio de 42 testigos convocados por las partes. Comenzó el pasado 29 de julio, con la declaración de ambos acusados, que incurrieron en una serie de contradicciones

Ese día, Alanís dijo haber entrado por los techos al interior de la parroquia, durante la noche y con intenciones de robar, y acusó a Castillo de haber asesinado al padre. Por su parte, Castillo negó haber tenido alguna participación en el crimen y dijo haber sido obligado por la policía y sus compañeros de celda a declararse culpable del homicidio durante la etapa de la instrucción.

El sacerdote tenía 18 puñaladas en distintas partes de su cuerpo, que estaba parcialmente calcinado y tendido sobre la cama de la habitación que ocupaba en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, ubicada en la zona oeste de la ciudad de Salta.

Alanís y Castillo fueron detenidos luego de la denuncia radicada por las autoridades de la sucursal Salta del Banco Galicia, que después de la muerte de Martearena encontraron una tarjeta de su propiedad, en un cajero automático de la entidad que la había retenido. La filmación de seguridad de ese banco permitió identificar a Alanís, que posteriormente fue detenido en la provincia de Jujuy, tras lo que involucró a Castillo. (Télam)

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Javier Alanis y Santos Castillo fueron condenados.

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