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 domingo, 06 de julio de 2003

Mascotas: Buenas compañías

Convivir con una mascota en el hogar ayuda a paliar la soledad, ya que constituye un soporte emocional fundamental en la vida cotidiana. Asimismo, el animal ayuda a mejorar el desarrollo educativo de los hijos fomentando la responsabilidad de los más pequeños ante las necesidades de un ser vivo.

¿Con qué objetivo se adquiere una mascota? ¿Cuál es la relación que se establece entre el animal y el propietario? ¿Qué beneficios terapéuticos puede proporcionar un perro? Según un estudio, la búsqueda de compañía es el principal motivo por el cual más del 50 % de los hogares cuenta con un perro.

El animal parecería convertirse no sólo en un "amigo" que intenta paliar la soledad, sino también en un importante soporte emocional para las persona mayores, discapacitadas o con problemas de movilidad, según indican los responsables del trabajo.

Asimismo, el contacto con una mascota ayuda a mejorar las relaciones familiares y el desarrollo educativo y emocional de los hijos, ya que la asignación de tareas entre los más pequeños para el cuidado del animal, permite reforzar el sentido de responsabilidad. El vínculo entre propietario y perro suele ser tan estrecho que la mayoría de los dueños cree que su perro reconoce su estado de ánimo y actúa en consonancia con el mismo.

Esto sugiere que se atribuye cierta empatía a la mascota y explicaría el hecho de que casi todos los propietarios hablen con sus perros.

El Pet Food Institute destaca aquellos efectos positivos que brindan las mascotas puntualmente a las personas mayores.

* Aumento de la autoestima. La jubilación puede provocar en algunas personas un vacío, que se potencia con un sentimiento de dejar de ser útil. Las mascotas con sus requerimientos de atención y cuidados pasan a ocupar un lugar central en la vida de los ancianos, neutralizando esa sensación tan particular.

* Efecto socializador. Las mascotas constituyen un factor de acercamiento entre personas en la calle, o en parques. Es fácil entablar conversación aún con extraños cuando hay una mascota de por medio, fomentando así la socialización y motivándola a salir de su casa.

* Disminución de la tensión y el estrés. Si bien este efecto se manifiesta en todos los dueños de mascotas, es especialmente beneficioso en las personas mayores. Está demostrado que la sola cercanía de un perro o un gato produce una disminución de la ansiedad, por ejemplo, ante una mala noticia.

* Estimulador de la salud. Las mascotas demandan un mínimo de actividad física por parte de sus dueños, sobre todo si son perros a los cuales hay que sacar a pasear varias veces al día. Está demostrado que realizar una rutina activa diaria es una de las acciones más difíciles de mantener en la tercer edad, siendo éste uno de los factores de depresión y de desmejoramiento de la salud. El ejercicio físico moderado pero permanente evita fracturas de caderas y mejora el funcionamiento cardiovascular, entre otros beneficios. No obstante esto, si la persona tiene alguna complicación con su movilidad, la mascota ideal sería el gato, ya que no requiere paseos y brinda todos los efectos positivos mencionados.

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