Año CXXXIV
 Nº 49.248
Rosario,
domingo  23 de
septiembre de 2001
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Los clubes recaudan cada vez menos y la crisis se agrava
Rosario Central perdió 145.000 pesos en los seis partidos del torneo Apertura

Sergio Faletto

Los partidos pasan y las deudas quedan, y los clubes, pilares históricos de la organización del fútbol, están en peligro de extinción. Aunque esta descripción pueda parecer apocalíptica, no lo es. Y la realidad así lo indica. Realidad que está en la superficie mediante las quiebras y convocatorias de acreedores de varias instituciones que continúan funcionando a través de la figura de fideicomiso. Mientras esto sucede, la Asociación del Fútbol Argentino eligió el camino de avanzar haciendo caso omiso al resquebrajamiento de las ya fantasmagóricas instituciones civiles sin fines de lucro. Sin siquiera evaluar la posibilidad de ejecutar una profunda reestructuración que contemple una revisión de la política distributiva de los fondos que ingresan por los derechos televisivos. Tal vez cambiar el status quo implique afectar determinados intereses individuales.
Pero el tiempo se acorta y el presente se devora al futuro. Porque el mundo cambió. Y el fútbol también. Por eso mientras los directivos de vasta trayectoria se aferran al poder más por orgullo que por capacidad, la organización de este deporte necesita imperiosamente una transformación, una actualización a la época. Porque los clubes ya no se pueden manejar como otrora, ahora se necesita una visión empresarial para conducir los destinos de una entidad futbolística, en la que ya no hay cabida para el despilfarro ni la dádiva.
Los ejemplos de la traumática y casi terminal crisis que transita el fútbol argentino fluyen día a día. Uno de ellos es la gran pérdida que tienen los clubes después de cada partido disputado debido a que las recaudaciones son cada vez más inferiores y no alcanzan ni siquiera para cubrir los gastos. Y para muestra basta un club. Como Rosario Central, que en las primeras seis fechas del Apertura ya perdió 145.352,64 pesos, es decir casi 25 mil pesos por encuentro.
Con relación a esto, el vicepresidente primero auriazul, Juan Carlos Campagna aseveró que "si esto sigue así seremos testigos de la desaparición gradual de todos los clubes, porque cada vez se recauda menos, porque la situación económica general tampoco permite generar ingresos a través de la sponsorización y por lógica la gente no dispone del dinero para concurrir a los estadios. La verdad, no sé hasta dónde podremos seguir con este modelo porque la realidad es asfixiante, y eso que nosotros ejecutamos una reestructuración que nos permitió achicar el déficit".
Aunque son muchos los directivos de los clubes que no quieren aludir públicamente a la política distributiva de los fondos que aplica la AFA -todos argumentan el temor a la represalia que pueda ejercer don Julio Grondona-, no hay dudas que la modificación en el reparto de las recaudaciones (antes el local se quedaba con todo y ahora es por porcentajes, sistema que beneficia ampliamente a Boca y River) agravó el panorama. La pregunta lógica es por qué los demás clubes aceptaron este mecanismo. La respuesta insólita es que prácticamente no hubo votación ya que Grondona y sus pocos adláteres la impusieron a viva voz y abandonaron la reunión de comité ejecutivo.

Acuerdos entre clubes
Ante esta democrática decisión, algunos clubes hacen acuerdos particulares para que cuando jueguen entre sí las recaudaciones queden para el local. Así sucedió entre Huracán y Central, tal como lo refleja la infografía al no haber cifras en la mayoría de los casilleros.
El dinero que aporta la televisión también es repartida con un criterio leonino que beneficia a los dos grandes y castiga al resto. Por eso es común escuchar que "quién va a ir a la cancha cuando por un peso (8 partidos codificados en un mes por 8 pesos) lo puede ver desde su casa".
Así, la pelota sigue rodando en un campo minado por los números rojos de los clubes mientas algunos directivos ya proponen el cambio de conducción en AFA para iniciar una transformación profunda en las entidades. Ya sea a través de las sociedades anónimas, gerenciamientos o la actualización estructural de estas sociedades civiles sin fines de lucro.
Está claro que el fútbol agoniza. Lo que no se sabe es si podrán salvarlo. Hasta ahora parece que están empecinados en matarlo.

La publicidad ya no es solución
"Antes las empresas se peleaban por sponsorizar la camiseta, publicitar en el estadio o ser las marcas exclusivas en los puestos de venta internos. Ahora hay que ser magos para que el club consiga una cifra respetable en este sentido", relata el vicepresidente canalla Juan Carlos Campagna, quien confía en que Central tendrá oxígeno financiero si la campaña de socios logra en poco tiempo a sumar 10 mil adherentes. Los problemas de sponsorización son comunes a la mayoría de los clubes. Antenoche Independiente y Gimnasia (LP) jugaron sin publicidad en sus camisetas, como varios otros equipos, mientras que Unión luce el nombre de una empresa de transporte que consiste en un canje por servicios. Parece que al fútbol también llegó la época del trueque.


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