Año CXXXIV
 Nº 49.125
Rosario,
miércoles  23 de
mayo de 2001
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Triunfo medido
Ganó Central y el sueño sigue vivo
El equipo de Bauza logró su objetivo con un zapatazo de Pizzi

Sergio Faletto

Central tenía que ganar y lo logró. Esto es lo importante. También debía hacerlo por la mayor diferencia posible. Pero esto no lo pudo conseguir. El golazo de Juan Antonio Pizzi a los 21 minutos fue la mínima distancia que el equipo canalla le sacó al prolijo América de Cali. Distancia que puede parecer exigua para algunos y suficiente para otros, pero esto recién podrá considerarse en su justa medida cuando la semana próxima se dispute la revancha. Fundamentalmente porque en esta victoria luchada y ajustada mucho tuvo que ver el discreto rendimiento que mostraron los dirigidos por Edgardo Bauza.
Los canallas no alcanzaron el juego que están en condiciones de desarrollar, porque paradójicamente los que manejaron la pelota fueron aquellos que habitualmente no lo hacen, entonces la falta de certeza en los pases hizo que todo se redujera a la lucha sostenida desde el corazón y la garra.
Esta característica que se erigió en el común denominador del trámite respondió a que Ezequiel González se perdió en la densa niebla que techó el Gigante, y las esporádicas apariciones de Luciano De Bruno no bastaron para desequilibrar.
En este marco, el Negro Quinteros se multiplicó en la zona de contención para cruzar, quitar y sacrificarse hasta el último aliento para evitar que los colombianos ejecutaran su esquema veloz y preciso. El volante central estuvo bien secundado por una línea defensiva firme, por la entrega incondicional de Diego Erroz y el buen criterio de David Charles Pérez, a la sazón el jugador auriazul que marcó el camino hacia el área rival.
Pero ni los creadores ni los delanteros colaboraron con el misionero para tratar de asegurar la diferencia suficiente que garantice la tranquilidad, entonces es lógico entender que cuando no se puede aumentar hay que asegurar la ventaja conquistada, por más mínima que parezca.
Y esta pequeña luz de distancia se obtuvo por ese tremendo derechazo que metió Pizzi cuando promediaba el primer tiempo y que se clavó en un ángulo, luego de capitalizar un rebote en Cristián García cuando Maceratesi trató de eludirlo.
Pero Tombolini también participó en la fabricación de este triunfo dificultoso, cuando ya sobre el final se jugó la vida en dos remates consecutivos que tuvieron como autores a Jersson González primero y Roganovich después.
Después Quinteros y Roganovich perdieron la paciencia y se cruzaron con las manos, y el paraguayo Epifanio González les marcó la dirección a los vestuarios.
Central se quedó con la victoria buscada pero no con la diferencia anhelada. Superó a un adversario que tiene un libreto armado, con fortalezas y debilidades. Dinámico y sincronizado en ofensiva. Pero vulnerable en el fondo. Y si los canallas pueden encontrar en Cali su mejor juego, la clasificación es posible, porque anoche quedó demostrado que mucho depende de Central.



Erroz remata pese a la marca.
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