América de Cali no mostró nada distinto de lo que su técnico Jaime de la Pava había anticipado. No tenía por qué hacerlo. A priori, terminó satisfecho con el resultado y seguramente variará su esquema para tratar de presionar desde el minuto cero en el Pascual Guerrero y tratar de liquidar a un Central que no pudo resolver sus problemas. Los diablos rojos son un exponente claro del fútbol colombiano. Velocidad, juego a un toque, respeto por la pelota. Una línea de cuatro defensores que ocasionalmente desprendía al argentino Cristián García, en las pocas ocasiones en que los caleños buscaron por arriba. En la mitad de la cancha, dos volantes -Jersson González por derecha y Fabián Vargas por izquierda- con buenas aptitudes para la marca y mejores para la proyección con buen manejo y velocidad final. Los volantes centrales Zapata y Luis García fueron más propensos a la marca, aunque cada vez que el mediocampo auriazul se juntó demasiado contra los dominios de Tombolini también atinaron a mandarse. América no tiene enganche definido. David Ferreira es una especie de mediapunta muy habilidoso. Y adelante América mostró en cuentagotas la peligrosidad de su centrodelantero Julián Vázquez, que protagonizó la primera llegada clara de equipo en el final del primer tiempo, cuando cruzó un zurdazo junto al poste izquierdo. Ahora seguramente América jugará la revancha con una línea de tres defensores y con dos delanteros de punta, cuando vaya por la clasificación en el Pascual Guerrero.
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