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 domingo, 28 de octubre de 2007  
Houdini, el dueño de la ilusión
Hace algo más de 80 años moría el famoso escapista. Sus hazañas de alto riesgo lo convirtieron en una leyenda, que él mismo colaboró en construir. Incluso dejó consejos para hallarlo en "el más allá"

Eduardo Sánchez

El 31 de octubre de 1926 moría Harry Houdini, el escapista más famoso de todos los tiempos, y son justamente las incógnitas que subsisten hasta nuestros días las que han generado del personaje Houdini la leyenda que hoy es, a la cual contribuyó más que nadie el propio mago.

   Toda la vida de Houdini es bastante controvertida, y casi podría decirse que la incógnita comienza con su nacimiento. Según sus propias manifestaciones, nació en Appleton como Eric Weiss, un 6 de abril de 1874, pero el resultado de investigaciones comprobadas señalan que su nacimiento fue el 24 de marzo, con el nombre de Erich Weisz, en Budapest.

   Algunos de sus espectaculares escapes hicieron que el escritor Arthur Conan Doyle, ferviente creyente del espiritismo y autor de Sherlock Holmes, sostuviera que Houdini poseía poderes sobrenaturales. Eran grandes amigos, pero mientras el escapista le explicaba que sus proezas eran actos de ilusionismo, el escritor se empeñaba en afirmar que se trataba de fenómenos de otro tipo.

   En marzo de 1910 en una de sus giras se convierte en el primer hombre en realizar un vuelo controlado en Australia, piloteando un biplano.

No quedó fuera de sus actividades el cine. “Entré en la profesión del cine —explicó el ilusionista— porque sabía que tarde o temprano perdería mi fuerza y condición física, y antes de que esto sucediera quería perpetuar mis hazañas, de tal manera que cualquiera pudiera observarlas”. Así, creó la Houdini Picture Corporation, con la cual filmó varias películas en las que no sólo era el primer actor, sino también guionista, productor y director.

   En el filme “The Grim Game” pasaba del ala de un avión a otro en pleno vuelo a 1.000 metros de altura. Los dos aviones en cuestión se estrellaron durante la filmación y cayeron a tierra, aunque no hubo personas heridas. El accidente lo tomó una cámara ubicada en otro avión desde donde se filmaba la escena. Aunque Houdini afirmaba a viva voz no haber usado doble de riesgo en esa toma, luego se comprobó lo contrario.



Una muerte controvertida



   Cuando la Paramount lanzó el filme “Houdini” en 1953 no sólo contribuyó a mantener el mito, sino que hizo que la leyenda tomara más impulso. La película protagonizada por Tony Curtis y Janet Leigh generó conceptos equivocados sobre la verdadera vida del famoso mago.

   Quizás una de las ficciones más impactantes haya sido la escena del filme donde se produce su muerte en el escenario, al intentar escapar de la peligrosa “Cámara de la tortura china de agua”. En realidad, Houdini murió en un Hospital, luego de algunas operaciones y varios días de agonía, a causa de una peritonitis causada por un golpe en el estómago. Se trataba de una versión libre de la vida de Houdini, no atada a los hechos históricos, pero la gente no lo entendió de esa manera.

   Aparecerían después más filmes, documentales, comedias musicales, cómics y en la actualidad el mito sigue incrementándose con la publicación de un libro donde se le endosan a Houdini tareas de espionaje.

   De baja estatura pero musculoso, algo sentimental, de risa contagiosa y también dominante y egocéntrico, en las fotos debía ser el centro de la imagen. A tal punto que cuando alguien de mayor altura se paraba a su lado se apoyaba sobre los hombros de esa persona, no sólo para presionarlo hacia abajo y bajar su estatura, sino también para ayudar a mantenerse en puntas de pies y parecer así de mayor altura.

   Su incursión en la magia no fue tan efectiva como sus escapes. Fu Manchú (David Bamberg), quien lo conoció personalmente, cuenta en su biografía que como mago era más bien mediocre, pero cuando realizaba escapes allí sí afloraba el gran showman.

   Otro de los mitos que circularon fue que se había llevado todos sus secretos a la tumba. Su testamento establecía que todo su legado mágico pasara a su hermano Theodore (Hardeen), pero debía ser quemado y destruido cuando éste muriera, cosa que no ocurrió.

   Antes de su muerte en 1945, el mismo Hardeen ya había vendido muchos de los equipos, pero agregó otro condimento a la historia: nombró como su sucesor, legándole los equipos aún en su poder, a Douglas Geoffry (Hardeen Jr), quien luego continuó comercializándolos.

   El destino se encargó de cumplir, aunque parcialmente, el deseo de Houdini. En 1965, muchos de los elementos de la colección Houdini se quemaron en un incendio.

 Hubo hechos sensacionalistas, y poco difundidos en su entorno familiar, pero el que más trascendió luego de su controvertida muerte fue su relación con el mas allá, y sus famosas sesiones espiritistas.

   Luego de la muerte de su madre, el contacto con los espíritus fue su obsesión. Fueron famosas sus luchas contra los falsos médium. Ofreció recompensas para quien pudiera realizar un acto de comunicación con el más allá que él no pudiera reproducir. Nadie se hizo acreedor de la recompensa.

   Su muerte se produjo el 31 de octubre de 1926. De haber podido elegir la fecha, Houdini seguramente habría optado por el mismo día en que sucedió: el día de Halloween.

Había pactado con su mujer, que el primero que muriera trataría de comunicarse con el otro, transmitiendo desde el mas allá un mensaje secreto conocido solamente por ellos. El mensaje secreto tenía un sentido sentimental: incluía el nombre de Rosabelle, una canción que cantaba Bess cuando se conocieron, y que tenia grabado en su anillo de casamiento.

Su mujer realizó sesiones de espiritismo en cada aniversario de su muerte, durante 10 años, pero al no obtener la anhelada comunicación, Bess decidió interrumpirlas.

Otros fanáticos no pensaron igual y continúan reuniéndose hasta hoy. Celebran sesiones en espera de la comunicación con el espíritu del Gran Maestro. En los últimos años esas reuniones son transmitidas por internet, en directo.

   Su habilidad para el manejo de su imagen lo convirtió en un emblema de la magia, y a más de 80 años de su muerte resulta increíble que el último día de octubre de cada año, miles de personas aguarden alguna señal. Y aunque no se manifieste, muchos consideran que la vida de Harry Houdini no se extinguió, porque las hazañas del más grande de los escapistas, y showman espectacular, siguen existiendo como una leyenda viva.



Eduardo Sánchez integra el Grupo Rosarino de Ilusionistas Mágicos eduardonadur@arnet.com.ar
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