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 domingo, 14 de mayo de 2006  
Historias
Un sector que encontró la horma del zapato

La Cámara de la Industria del Calzado (CIC) celebra este mes su 90 aniversario y los festejos se enmarcan en una próspera realidad para el sector pero con algunos reclamos todavía pendientes. Entre los pedidos se destaca la posibilidad de presentar una salvaguardia para el sector, dado que las importaciones de calzado provenientes de China y Brasil están dañando la industria local, como también la necesidad de que se revea la situación de las retenciones a las exportaciones de cuero que llevaron a una escasez de esta materia prima.

Sin embargo, los datos del sector del calzado no dejan de ser alentadores para la industria. Durante el último periodo creció en materia de producción y de inversión, y fortaleció su actividad exportadora. Entre 2001 y 2005 la producción de calzado aumentó alrededor de un 109% en pares, luego de un largo periodo adverso caracterizado por crecientes importaciones, una recesión económica que redujo notablemente el mercado interno y un marcado deterioro de las exportaciones.

Actualmente la industria argentina del calzado cuenta con 800 fábricas, predominantemente pymes y en gran proporción radicadas en Santa Fe.

El estudio "La industria del calzado en Rosario" elaborado por Alicia Castagna, María Lidia Woelflin, Silvia Gutiérrez y Guillermo López Asencio, analistas del Instituto de Investigaciones Económicas de la Escuela de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), realiza un reconto de la historia del sector en la ciudad y advierte que el comportamiento del sector local fue muy errático en su evolución con una tendencia al estancamiento desde los ochenta y una caída importante a partir de 1998.

El estudio detalla que, en general, los distintos sectores de la cadena son muy heterogéneos con firmas grandes y un mercado concentrando en los proveedores de insumos, localizados en su mayoría fuera del Gran Rosario, mientras que los fabricantes locales son micro, pequeñas y medianas empresas familiares y con una organización simple.

Los analistas subrayan que teniendo en cuenta el Censo Nacional Económico de 1974 se puede observar que en la ciudad existían 179 establecimientos fabricantes de calzados de cuero. Diez años después, después de la apertura del período Martínez de Hoz, los mismos habían disminuido a 145, con una reducción del 20%, superior a la manifestada por el total de la industria rosarina que fue del 17%. El panorama se agravó aún más durante la vigencia de la convertibilidad, ya que en 1994 existían sólo 56 establecimientos dedicados a las actividades de toda la rama.

En tanto, los analistas señalan que a la influencia negativa de las políticas oficiales, se suma que el sector padece también por las características de su propio surgimiento. En la ciudad de Rosario se asentaron fábricas tradicionales originadas en artesanos, generalmente italianos, que pudieron desarrollarse como fabricantes gracias a la gran demanda que generaba la región en las épocas de crecimiento económico. Posteriormente estas fábricas se subdividieron por razones familiares o de empleados que conocedores del oficio se independizaron, pero manteniendo casi siempre el perfil de empresas unipersonales o pymes.
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