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 miércoles, 05 de abril de 2006  
Los 7 aspirantes. Se estrena mañana "El método", el último filme de Marcelo Piñeyro
"Creo que para la gente esta película es una montaña rusa"
El director argentino basó su nueva cinta en los procesos de selección del personal de una multinacional

José L. Cavazza / La Capital

El director Marcelo Piñeyro estrenará mañana en Rosario su última película "El método", basada libremente en la exitosa pieza teatral "El método Grönholm", del catalán Jordi Galcerán. En España, desde septiembre del año pasado, el filme fue visto por más de 600 mil personas.

"El método" -con un elenco formado por Eduardo Noriega, Pablo Echarri, Natalia Verbeke, Najwa Nimri, Eduard Fernández, Adriana Ozores, Ernesto Alterio y Carmelo Gómez- apunta sus cañones a los procesos de selección humillantes usados por grandes corporaciones para elegir a sus empleados, y lo hace mostrando el drama de siete aspirantes a un puesto en una multinacional, empujados a competir de manera salvaje y a exponer sus peores miserias.

-¿Cómo llegás al texto y qué es lo primero que te seduce del mismo?

-Tengo una gente en Europa que siempre me manda material para leer. Así recibí a inicios de 2003 el texto de la pieza teatral "El método Grönholm" que todavía no se había estrenado. Cuando la leo me pareció que, como pieza teatral, estaba divertida y tenía un final sorprendente, pero no era eso lo que me más gustó, sino la idea de tomar como universo los procesos de selección del personal de las multinacionales, porque a partir de ahí se podía trabajar sobre determinado comportamiento de la sociedad contemporánea. De estos procesos sabía que existían, alguna vez había leído algo pero jamás me había detenido a pensar en ellos hasta leer el texto de Jordi Galcerán. Así que llamé a Mateo Gil, el guionista de Alejandro Amenábar ("Mar adentro"), y cuando él terminó de leer el texto tuvo la misma sensación que yo. Nos pusimos a trabajar en el guión y empezamos a investigar sobre estos procesos de selección de los que no sabíamos nada.

-¿Por qué el encuentro entre el FMI y el Banco Mundial como telón de fondo?

-Buscar este día tan particular, con las movilizaciones en contra del encuentro mientras los siete aspirantes hacían la prueba, me pareció que la relación de este adentro y este afuera expresaba muy bien una tensión muy propia del mundo de hoy. Por otro lado nos servía para terminar de dibujar a los personajes.

-Hablás de investigar, ¿eso quiere decir que ese método es real?

-El método Grönholm de la pieza teatral no existe, pero todas las pruebas que se ven en la película son sacadas absolutamente de la realidad. Tomamos las más módicas, porque había otras tan feroces que si la incluíamos nadie iba a creer que era cierto. Las que tomamos son bastante inocuas, pero pasa que la prueba es lo de menos en el filme, lo que importa es lo que sacan los personajes a partir de las pruebas.

-¿Y qué te sorprendió de esta historia pero ya convertida en tu película?

-Yo creo que tenía muchos miedos con esta película, pero tengo la sensación de que el agobio de los personajes afortunadamente no se transformó en el agobio de los espectadores. Todos los desafíos que planteaban las puestas en escenas siento que están bien resueltos. Yo estoy muy satisfecho con la película, que ya tiene un buen recorrido hecho en todo el mundo. La he visto también con público, y mi sensación fue que el filme es para el público una especie de montaña rusa: pasa de la carcajada a la tensión y al suspenso. Lo que sí me gustaría es que la película genere discusión y que ayude a repensar algunas cosas que hacen a nuestra vida cotidiana y que aceptamos como si fuera así y no tuvieran discusión.

-En estos casos de adaptaciones de otros géneros, ¿lo importante es lograr "una narración propia"?

-Cada cual encara una adaptación de un modo diferente. En los dos casos que partí de textos ajenos, "El método" y "Plata quemada" (basada en la novela de Ricardo Piglia), en un punto prefiero adueñarme del material dramático y hacerlo propio, porque de lo contrario no podría hacer la película. Lo que quiero decir es que haya sido una idea mía o un texto de otro no hace la diferencia a los efectos de la construcción dramática o la escritura del guión.

-La historia parece acercarse a George Orwell pero también es muy de la realidad de todos los días. ¿Dónde se ubica mejor?

-En principio la película no tiene mucho que ver con Orwell. Tiene una superficie absolutamente realista. Por otro lado es casi minimalista, donde los personajes no pierden nunca la compostura aunque esté a punto de correr sangre. Sí tiene que ver con Orwell con el hecho de sentirse todo el tiempo observados y el escaso límite de intimidad de los personajes. Pero en general la película tiene superficies marcadamente realistas, y lo importante del filme es "el deber ser", de actuar como imaginan que deben actuar.
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Piñeyro llega esta tarde a Rosario para presentar su película.

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