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 domingo, 02 de mayo de 2004

Rescate de un personaje
Lecturas: La venganza final de la memoria
Cuentos. "Conejo en el recuerdo y otras historias", de John Updike. Tusquets Editores, Barcelona, 2003

Carlos Roberto Morán / La Capital

A partir de 1960 y cada diez años, el norteamericano John Updike (1932) "visitó" a Harry "Conejo" Amstrong y su familia residente en la mítica ciudad de Brewer, en el corazón de su Pennsylvania natal. Lo hizo a través de memorables novelas que conformaron una extraordinaria tetralogía, en la que conocimos la vida de Conejo y la de quienes lo rodeaban. Amstrong de joven fue un exitoso jugador de básquetbol, pero a partir de ahí no supo muy bien qué hacer con su existencia y se dedicó, de una u otra manera, a huir de sus responsabilidades.

Las banalidades de la clase media blanca, anglosajona y protestante, leve o totalmente reaccionaria, sus metas, éxitos y fracasos, su íntima vida amorosa, las relaciones que se establecían entre unos y otros, más una visión compleja sobre la realidad histórica del país del norte, con su fuerte cuota de puritanismo, transformaron a esas "visitas" en piezas literarias memorables por las que Updike, autor de una obra extensísima y de alto valor, recibió merecidos premios, entre ellos el Pulitzer.

"Corre Conejo", "El regreso de Conejo", "Conejo es rico" y "Conejo en paz", conformaron la excepcional tetralogía sobre Amstrong y sus padeceres, correspondiendo cada uno de esos libros al comienzo de cada una de las últimas décadas del siglo XX. Updike en el año 2001 reunió ese material, lo corrigió y publicó en un solo, sólido, volumen de nada menos que 1.500 páginas.

Se creía que con ese tour-de-force la saga del Conejo Amstrong estaba concluida, pero hete aquí que en el 2002 Updike sorprendió a sus fieles lectores, acostumbrados a hazañas de esa clase, al regresar al mundo de "Conejo" con una nouvelle que "escondió" entre varias válidas historias de amores pasados, contados por cáusticos, patéticos y solitarios hombres maduros.

El libro en su original en inglés se titula "Lamidos de amor", título nacido de uno de los cuentos que integran el volumen, pero en la edición de Tusquets se optó, con buen criterio, por destacar el "Conejo en el recuerdo", revalorizando la pieza que quedó en novela corta aunque cabe sospechar que el propósito inicial del autor debe haber sido el de concretar una novela extensa, al estilo de las que conformaron la tetralogía, de más de 400 páginas cada una de ellas.

En el comienzo de la historia Conejo es un recuerdo porque ha muerto diez años atrás de un ataque al corazón. Su mujer, Janice, volvió a casarse con quien fue su principal rival, Ronnie, y los ecos del ex astro de básquetbol se diluyen progresivamente cuando el siglo concluye y algo, en el "aire" del mundo revela que existe un peligro inminente e impreciso. Después se sabría más, con el ataque a las Torres y las guerras "preventivas" en las que, como comunidad universal, se encuentra hoy comprometida la humanidad.

En el nuevo relato "Conejo" revive inesperadamente porque Janice recibe la visita de Annabelle, una mujer soltera cercana a la cuarentena que, según comenta, es hija de Ruth, una ex prostituta, y del propio Conejo, a quien Updike mostró obsesionado por saber si era precisamente el padre de la mujer, muriendo sin haber podido develar el misterio.

La novela "pasa" por la infaltable cena del Día de Acción de Gracias, con el también infaltable pavo adobado, como plato central y único (reunión que en la novela termina en desastre) y concluye de un modo particular, cuando Annabelle y su medio hermano Nelson pactan un acuerdo de convivencia que perdurará más allá del texto. En el medio, en tanto, dando sazón al relato, Updike habrá deslizado observaciones mordaces, recorrerá presente y pasado (de la familia y del país, Clinton incluido), y podrá concretar, como bien dijera el crítico Diego Doncel, "la venganza final de la memoria, el hecho de que la vida no se vive impunemente; (porque) la vida es algo que le estalla a cada uno de estos personajes y le muestra una lectura distinta del pasado".

Updike admite que "hay mucho de él" en esa galería de personajes, la mayoría mediocres, que han creído en ese American Way of Life que con tanta exactitud (y tanta mentira) presentaran Frank Capra en sus películas y Norman Rockwell en sus ilustraciones. Que la edición española de "Conejo en el recuerdo" tenga como dibujo de tapa una obra de Rockwell representando la típica cena del Día de Acción de Gracias, con un pavo que recuerda al de plástico portado por Bush, es toda una ironía que merece el aplauso.

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