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 domingo, 18 de abril de 2004

Revisiones. Un episodio desconocido de la Guerra de Malvinas
Conspiración al descubierto
El cineasta español Jesús Mora recrea una historia que parece ficción en su documental "Operación Algeciras"

Osvaldo Aguirre / La Capital

La historia estaba resumida en una columna del diario madrileño El País. Hablaba de una operación secreta de la Armada argentina en medio de la guerra de Malvinas, que había apuntado a cometer un atentado contra la flota británica apostada en Gibraltar. Cuando Jesús Mora leyó esa nota encontró el argumento que buscaba para su próxima película.

Nacido en Madrid en 1964, Mora contaba con dos largometrajes de ficción en su haber. El primero, "A tiro limpio" (1996), fue una remake de un policial español con una vuelta de tuerca inesperada para el género: los protagonistas, dos asesinos desesperados, eran una pareja gay. Luego rodó "Mi dulce" (2000), donde Aitana Sánchez-Gijón compone a una mujer policía de extraordinaria dureza, en medio de una historia de amor y abandono.

"Operación Algeciras", el documental que esta semana se estrenó en Rosario, narra aquella misión secreta de la Armada. Un comando conformado por dos ex montoneros, un buzo táctico y un oficial de infantería de la Marina viajó en 1982 a España, por entonces bajo el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, con la misión de atentar con minas submarinas contra los buques de guerra apostados en la base británica de Gibraltar. Poco antes, el crucero argentino General Belgrano había sido hundido por el submarino británico Conqueror, en el episodio que marcaría el fin de aquella ilusión del "estamos ganando", que pregonaban los propagandistas de la dictadura militar.

La operación era clandestina: el gobierno de Leopoldo Galtieri no la asumiría en caso de ser descubierta. El comando fue asistido por la embajada argentina en Madrid, lo que poco después provocó un escándalo periodístico, del que ningún gobierno quiso hacerse eco y menos el de España, que se encontró de pronto dividido entre sus lazos históricos con las Argentina y su deseo de alinearse con Gran Bretaña en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan).

Había algunas crónicas dispersas, pero la historia permanecía en las sombras en que fue concebida. No estaba contada. Eso significaba que había que comenzar por hacer la investigación. Así fue como Jesús Mora llegó a Buenos Aires en enero de 2002, después de la fuga del presidente Fernando de la Rúa y en medio de la peor crisis de la historia argentina. "Mucha gente me decía: «¿crees que vas a poder preguntar sobre Malvinas con este caos y este quilombo?»", recuerda.

Pero los protagonistas hablaron. Uno de ellos fue Máximo Nicoletti, el montonero que se convirtió en agente de la Marina, después de ser detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada, y que integró el comando enviado a España. Y otro el almirante Jorge Isaac Anaya, el máximo mando de la operación que hasta la película de Mora no había sido reconocida en forma oficial.

El testimonio de Anaya es para Mora uno de los más valiosos de la película. "Reconoció ante una cámara la existencia de la operación, su responsabilidad en la misma y, lo que es más importante, que la Armada había colaborado con organizaciones como Montoneros", dice. Una relación que se había tornado estrecha: en un tramo de su relato, el ex miembro de la Junta Militar define a Nicoletti como "un gran argentino a pesar de algunos errores en el pasado".

Paradójicamente, Mora encontró más dificultades para rastrear a los protagonistas españoles. Los policías que siguieron e investigaron las actividades del comando argentino no accedieron a hablar en forma oficial. Sin embargo, el realizador localizó a uno de los contactos del grupo argentino en aquellos días de 1982.

Los hechos de "Operación Algeciras" ocurrieron, pero parecen ficción. "No sólo se trata de hechos reales, narrados y reconstruidos por los propios protagonistas -enfatiza Mora-. Se trata, además, de unos hechos escamoteados a la opinión pública, y la justicia, en el momento en que tuvieron lugar y a lo largo de los posteriores veinte años".

"Operación Algeciras" se estrenó en Buenos Aires en febrero y provocó polémicas. Pareció inaceptable que aparecieran Anaya y Nicoletti, nombres ligados al capítulo más oscuro de la historia argentina, sin que hubiera una condena explícita de tales personajes, sin que se repitiera una vez más lo que todos saben. "Las conclusiones las saca el espectador. Yo no he querido juzgar sino contar los hechos", dice Mora, que piensa su largometraje en el marco de los géneros de los relatos de espionajes y de suspenso, allí donde tiene lugar una aventura.

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Máximo Nicoletti en cine. "Un gran argentino", según el ex dictador Anaya.

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