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 domingo, 02 de septiembre de 2007  
La renovación de la Legislatura será decisiva para el próximo gobierno

Atilio Pravisani / La Capital

Si bien el podio más alto del acto comicial seguramente se instalará en la Casa Gris, donde el próximo gobernador electo paseará su triunfo, la puja electoral por las sesenta y nueve bancas del Parlamento santafesino que se renuevan hoy será no menos importante, ya que la futura composición de la Legislatura marcará a fuego el desenvolvimiento del próximo gobierno provincial.

   Los 50 diputados y los 19 senadores que saldrán de las unas renovarán totalmente el Poder Legislativo, cuya composición será clave para la gobernabilidad de la nueva gestión.

   Precisamente, y a causa de la fragmentación y heterogeneidad de los distintos sectores políticos y regionales que pugnan por una banca, se trata de uno de los mayores interrogantes de la histórica jornada de hoy.

   La distribución de bancas, de acuerdo a lo que establece la Constitución provincial, prevé el sistema de mayoría y minoría para la Cámara de Diputados, otorgando 28 escaños para la lista que obtenga mayor cantidad de sufragios y 22 para el resto de los sectores políticos, utilizándose en este último caso el sistema D’Hont para su distribución.

   En el caso de la Cámara alta, las 19 bancas se distribuyen a razón de una por cada departamento. El senador es elegido por el voto directo de la gente y tienen un mayor grado de representatividad popular que los diputados, cuya lista está compuesta por varios nombres y los más conocidos aparecen resaltados en la cabeza de la boleta.



Polarización. Todo hace suponer que la fuerte polarización que se dará en esta ocasión dividirá a la Cámara de Diputados entre representantes de los dos frentes, y a lo sumo una tercera fuerza política podría obtener una o dos bancas entre los 22 legisladores de la minoría, de acuerdo al cociente de los votos.

   La reforma constitucional del 62 previó en Diputados una mayoría de 28 legisladores para el oficialismo, lo que le permite contar con quórum propio y alcanzar la sanción de leyes, tratando de equilibrar y asegurar la gobernabilidad, teniendo en cuenta la posibilidad concreta de que el Senado sea mayoritariamente de un signo político distinto al del gobierno.

   De todas maneras, un Senado opositor ofrece no pocos problemas para el Ejecutivo, ya que aun cuando el tratamiento de los mensajes pueden ser iniciados y aprobados en Diputados —que podrá insistir si el proyecto es rechazado por la otra Cámara—, puede llegar a demorar el tratamiento y hasta congelarlo, con lo cual complica al gobierno.



Incógnita. Precisamente este dato referente a la futura integración del Senado se constituye en una de las grandes incógnitas de esta elección, particularmente para el caso de que sea el frente opositor el que obtenga el triunfo para la Gobernación y la mayoría en Diputados pero no logre superar la decena de bancas en la Cámara alta.



Datos primarios. Durante las elecciones primarias un importante número de senadores del actual oficialismo, y que ahora van por la reelección lograron un caudal de votantes que superó largamente a la oposición, algo que se dio también en el departamento San Cristóbal, pero en este caso con un representante de la UCR fuertemente enfrentada al Frente Progresista.

   Si bien la coalición opositora insiste en sostener que en esos departamentos se ha logrado revertir la situación y que el consenso será doctrina de su gobierno, por el lado del Frente para la Victoria se da por descontado que el Senado permanecerá en manos del justicialismo, lo que de ser así indudablemente obligará a que el Parlamento se convierta en un escenario de permanentes e intrincadas negociaciones.

   Si tenemos en cuenta que durante los gobiernos de Reutemann y de Obeid —especialmente los dos primeros— las rencillas internas por momentos complicaron, y hasta seriamente, el trabajo parlamentario y la sanción de leyes necesarias para el Ejecutivo, nada hace suponer que esto no pueda ocurrir con un gobierno de otro signo político y una Cámara opositora.

   Por todo esto, los números que permitirán conocer la nueva composición parlamentaria se convertirán en uno de los elementos que con mayor detenimiento habrá que tener en cuenta para inferir el funcionamiento del próximo gobierno.
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