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viernes,
24 de
agosto de
2007 |
Violento atentado contra obreros
Un grupo de empleados del Lavadero Virasoro, que no adhiere a la huelga que mantiene paralizada la planta desde finales de junio pasado, denunció haber sufrido una violenta emboscada mientras se dirigían en dos micros fletados por la empresa para ir a trabajar a la sucursal que la firma tiene en Pergamino.
Piedras, palos, botellas rotas y hasta clavos miguelitos fueron los elementos que utilizaron los autores del atentado para interrumpir la marcha de los ómnibus que finalmente, y tras dos ataques, se detuvieron y obligaron a los empleados a bajar porque —según denunciaron— la policía no pudo garantizar la custodia de las unidades.
El grave incidente ocurrió el miércoles a las 14.30, según se desprende de la denuncia penal que presentaron tres empleados ante la fiscal de primera instancia María Isabel Mas Varela, quien encuadró provisoriamente el caso como “amenazas coactivas, daños y atentado al derecho de libertad al trabajo”.
Se trató del episodio más grave desde que estalló el conflicto en la planta de Ovidio Lagos al 4600, donde personal que responde al Sindicato de Trabajadores Petroquímicos de Fray Luis Beltrán declaró un paro por tiempo indeterminado por el despido de 40 empleados.
La planta permanece inactiva desde entonces y con una carpa montada por los manifestantes frente al portón de ingreso. El problema es complejo porque un importante sector de los operarios, que está afiliado al Sindicato de Tintoreros y Lavadores de Rosario, ya manifestó su disconformidad y planteó querer volver a sus puestos.
La patronal decidió contratar dos ómnibus para transportar a los empleados que no estaban de acuerdo con la protesta para trabajar en las instalaciones que Virasoro posee en Pergamino.
“Eramos casi cien repartidos en dos colectivos. Cuando paramos en Avellaneda y Seguí por el semáforo, los ex empleados aparecieron por las cuatro esquinas y se abalanzaron sobre el colectivo. Tiraron botellas rotas y clavos miguelitos al pavimento y comenzaron a insultar y amenazar para que bajáramos. Nos impidieron avanzar hasta que alguien llamó a la policía. Cayeron tres patrulleros y se dispersaron”, contó uno de los agredidos.
De esa forma los ómnibus retomaron el viaje aunque por poco tiempo. En el cruce de Seguí con Ovidio Lagos, los micros volvieron a ser hostigados. “Ahí aparecieron en autos y motos. Al llegar a Uriburu y Oroño, los choferes nos hicieron bajar porque temían que les rompieran los micros. Nos quedamos a pie y sin custodia. Cuando quisimos volver a la empresa, nos corrieron a palos”. finalizó. l
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