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martes,
26 de
junio de
2007 |
Según la UIA, la crisis energética afectó a casi 5 mil empresas
La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó hoy que casi 5.000 empresas de todo el país han recibido en las últimas semana pedidos para reducir la demanda de energía, un hecho que a juicio del sector fabril, “dificulta el proceso productivo y genera perjuicios” para los privados.
Según manifestó la entidad en un comunicado de prensa difundido durante la presente jornada, las restricciones también alcanzaron a unas 900 empresas en el caso de la provisión de gas, exhibiendo “cortes, que en algunos casos, se han extendido durante varios días”.
La UIA enumeró así los resultados de la recepción de demandas que fueron presentadas por las entidades fabriles provinciales y analizados por la propia Junta Directiva de la entidad.
Más allá de destacar “la necesidad de asegurar el abastecimiento básico para el consumo domiciliario y los servicios esenciales”, la UIA propone que de manera “simultánea” se busque “minimizar el impacto sobre la producción para no afectar el proceso de crecimiento en marcha y su efecto positivo sobre el empleo, la inversión y el consumo”.
Entre las opciones analizadas por los directivos del organismo figuran la posibilidad de “incrementar la oferta de energía disponible y promover la distribución del esfuerzo necesario en una base más amplia de la demanda energética”.
A esto también se le agregan otras acciones tendientes a “administrar la provisión de Gas Natural Comprimido para limitar su impacto en el sector productivo y difundir el uso racional de la energía entre todos los usuarios”.
Al mismo tiempo, los directivos de la UIA “se comprometen a continuar trabajando con el Gobierno nacional en la búsqueda de soluciones a las dificultades planteadas”.
En un informe difundido por la Unión Industrial, se indicó que “en las últimas semanas, se han producido pedidos de reducción de demanda de energía eléctrica a más de 4 mil empresas en todo el país, que en la mayoría de los casos, superan el 40 por ciento de la demanda total de esas empresas, en una banda horaria de entre seis y ocho horas diarias”.
Los industriales consideran que “en la gran mayoría de las ocasiones, impactan en la producción, dificultan el proceso productivo, y generan perjuicios por las complicaciones para efectuar paradas significativas por períodos prolongados”. (DYN)
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