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 lunes, 25 de junio de 2007  
Un nuevo caso de corrupción golpea al Senado brasileño

Brasilia.- Una nueva sospecha de desvío de fondos públicos por un monto algo superior al millón de dólares alcanza al senador brasileño Joaquim Roriz y al titular de la línea aérea Gol, Nené Constantino, según fuentes de la Policía Federal de Brasil.

Este hecho se agrega a otro de corrupción ocurrido en la Cámara alta brasileña, que según en las últimas encuestas cuenta con una credibilidad del cinco por ciento.

En su sitio de internet, el diario Folha de São Paulo dice que Roriz fue grabado por la Policía Federal mientras concertaba un encuentro en las oficinas de Constantino donde se habrían distribuido 2,2 millones de reales (1,1 millón dólares) producto de maniobras dolosas.

Los indicios contra el senador Roriz, recogidos en el marco del Operativo Acuarela, son más comprometedores que las imputaciones contra el presidente del Senado, Renán Calheiros, procesado por presunta connivencia con una empresa constructora.

Los cálculos policiales estiman que más de 50 millones de reales (25 millones de dólares) habrían sido desviados del Banco de Brasilia, estatal, entre 1999 y 2006, período en el que Joaquim Roriz fue gobernador del Distrito Federal.

El empresario Nené Constantino, que también es propietario de la mayor flota de colectivos de Brasilia, reconoció su relación con Roriz al que, admitió, le prestó dinero, pero aseguró que eran recursos lícitos.

El Partido Socialismo y Libertad (PSOL) anunció que promoverá un proceso contra Roriz en el mismo Consejo de Etica, que la semana pasada fue el centro de la información por las investigaciones contra Calheiros. Roriz y Calheiros pertenecen al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que con 20 senadores constituye la mayor bancada de la Cámara alta.

Las sospechas contra Roriz, advirtió el senador Jefferson Peres, agravan el cuadro de desprestigio del Congreso, al que una encuesta otorga menos del cinco por ciento de credibilidad en la opinión pública.

“Precisamos tomar medidas para que la crisis no siga ganando volumen. O el Senado demuestra voluntad de investigar o todos los senadores serán acusados, todos serán culpados de antemano” puntualizó Peres, del Partido Democrático Trabalhista (PDT).

Por otra parte, la periodista brasileña Mónica Veloso, cuyas revelaciones sobre su romance con el senador Renán Calheiros agravaron la crisis del Congreso, negó ser una chantajista y denunció haber sufrido amenazas.

“No soy una alpinista social... Amé, amé mucho, él (Calheiros) es un hombre muy inteligente”, afirmó Veloso en una entrevista exclusiva publicada esta mañana en el sitio Folha On Line.

La ex amante del senador negó haber grabado sus conversaciones telefónicas para sobornarlo. “Es muy extraña esa historia del chantaje, nunca apareció una prueba seria sobre las grabaciones. No acepto esa acusación, todo esto parece una novela mexicana”, opinó.

Mónica Veloso y el presidente del Senado son padres de una nena de 3 años, para cuya mantención el legislador enviaba dinero al contado a través de un lobbysta de la constructora Méndes Junior.

La periodista reiteró en la entrevista que Claudio Gontijo, ejecutivo de la empresa Méndes Junior, le entregaba periódicamente el dinero al contado.

A raíz de estos pagos, que constituyen indicios de connivencia entre el senador y la constructora, el Senado le inició un proceso a Calheiros, cuya continuidad en el cargo está amenazada.

Todos estos casos de corrupción se suman a otros que, incluso, han llegado a rozar al gobierno del propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Tal es el caso del hermano del primer mandatario, Genival da Silva, quien días pasados fue acusado de haber recibido 3 mil dólares de parte del presunto jefe de una banda dedicada a la explotación de los juegos de azar.

Se trata de Nilton Cezar Servo, preso en Mato Grosso, el oeste brasileño, quien contradijo a Genival da Silva, al afirmar que le entregó 6 mil reales (3 mil dólares) en febrero de este año.

Al ser indagado por la Policía Federal, que allanó su casa el 4 de junio pasado, Genival da Silva, alias Vavá, negó haber intentado cobrar dinero de Servo para hacer lobby y dijo que le solicitó 2 mil reales (mil dólares) en carácter de préstamo.

“En realidad él (Vavá da Silva) pidió más, pidió entre 10 mil y 15 mil reales pero le presté 6 mil (3 mil dólares). No voy a decir que Vavá está mintiendo, de repente está medio perdido”, dijo.

Servo dijo al diario Folha de São Pablo el sábado que Darío Morelli, compadre de Lula da Silva, no era su socio como indicaron los investigadores policiales.

El presidente Lula evitó cuanto pudo hablar sobre las acusaciones contra Vavá da Silva y cuando lo hizo procuró exculparlo.

Según Lula su hermano es “ingenuo” y poco diestro para hacer lobby. (Télam)


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