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lunes,
25 de
junio de
2007 |
Seis soldados españoles de la ONU mueren en un atentado en Líbano
Un fuerte explosivo destruyó su blindado. Hezbolá debió desmentir la autoría del ataque
Beirut. — Seis militares españoles destinados en Líbano como cascos azules murieron y otros dos resultaron heridos al sufrir el convoy de blindados en que viajaban un atentado explosivo. El ataque es el primero contra la fuerza de paz de la ONU desplegada el Líbano tras la guerra del año pasado entre Israel y el grupo islámico libanés Hezbolá. La zona donde sucedió el atentado —el extremo sur del país— y su modalidad hicieron recaer las sospechas en Hezbolá, que sin embargo repudió el ataque.
Tres de los fallecidos eran colombianos nacionalizados españoles: Jefferson Vargas, Jackson Castaño y Juan Erickson de entre 20 y 21 años. Los otros tres muertos son españoles nativos: Jonathan Galea, de sólo 18 años, Juan Vidoria, de 20, y David Puerta, de 19 años.
Poder destructivo. El blindado en el que viajaban, un vehículo liviano de patrullaje, fue totalmente destruido por el artefacto, que también dañó seriamente a otro vehículo que venía en el convoy. Las municiones que estaban en el interior del blindado estallaron. Al menos dos de los muertos quedaron totalmente carbonizados. Aunque inicialmente se informó de una bomba a control remoto, luego fuentes de la policía libanesa afirmaron que se trató de un coche bomba conducido por un suicida. En todo caso, el atentado hizo pensar en Hezbolá, que utiliza bombas al costado del camino contra Israel y que controla la zona donde ocurrió el ataque. El grupo extremista shiíta desmintió que tuviese vinculación con el incidente y dijo que había “objetivos desestabilizadores” detrás del ataque de ayer.
El ministro del Interior de España, José Antonio Alonso, calificó el ataque de “atentado terrorista premeditado”. Alonso descartó la hipótesis de la explosión de una mina sembrada tiempo atrás, “puesto que ha ocurrido en una carretera asfaltada”.
La explosión pudo ser oída a varios kilómetros a la redonda desde el lugar donde se produjo, una aldea cercana a Khiyam, la mayor ciudad de las que están bajo control español. Dentro de la Unifil, la Fuerza de Interposición en Líbano de la ONU, España mantiene a 1.100 militares.
Según medios españoles, la zona en la que operan los los soldados de Madrid está saturada de minas sin desactivar.
Las sospechas también se extienden al grupo integrista sunita palestino Fatah Al Islam, que combate contra el ejército libanés en el norte del país. Fuentes judiciales libanesas habían advertido el pasado 8 de junio que Fatah Al Islam planeaba atentar contra los cascos azules.
Combates en Trípoli. Precisamente este fin de semana hubo al menos 11 muertos debido a enfrentamientos entre las tropas libanesas y extremistas palestinos de Fatah Al Islam en la ciudad portuaria de Trípoli. Los fallecidos son siete extremistas, dos civiles, un soldado y un policía. Además, en el campo de refugiados palestinos de Nahr al Bared, vecino a Trípoli, seis soldados resultaron heridos. Combatientes de Fatah Al Islam se enfrentan desde hace semanas al ejército libanés en el campamento de refugiados.
Las fuerzas de la ONU en el Líbano han recibido amenazas genéricas en algunas grabaciones de Al Qaeda, pero desde su despliegue el pasado septiembre no habían sido blanco de atentados.
En el caso de Fatah Al Islam, se plantea un problema logístico para armar el atentado de ayer: el grupo está luchando por su supervivencia en el norte, y difícilmente podría montar una operación en el otro extremo del país, eludiendo la vigilancia de la ONU y Hezbolá.
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Fotos
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Los cascos azules españoles asisten a sus camaradas caídos. La bomba destruyó completamente el blindado en el que se desplazaban, además de dañar a otro vehículo similar del mismo convoy.
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