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lunes,
25 de
junio de
2007 |
Irak condenó a muerte por genocidio a Alí “el Químico”
El primo de Saddam Hussein lideró una campaña militar que mató a 182 mil kurdos
Bagdad.— El primo de Saddam Hussein conocido como Alí “el Químico” fue condenado a muerte ayer por un tribunal iraquí, que lo encontró culpable de una campaña genocida contra los kurdos en los años ochenta. Alí Hassam al Mayid, cuyo solo nombre ya causaba terror entre los iraquíes, fue ministro, comandante y consejero de Saddam, y una de las figuras claves de su régimen. Famoso por su crueldad, actuó como brazo ejecutor cuando se trataba de acabar con insurgentes o de eliminar rivales sin importar su color.
Al Mayid fue uno de los responsables de la Anfal, una campaña militar contra los kurdos en el norte del país en la que se utilizaron armas químicas y que mató a decenas de miles de personas. El tribunal también sentenció a muerte ayer a otros dos integrantes de alta jerarquía del régimen de Saddam por su intervención en la Anfal. Otros dos fueron condenados a cadena perpetua y el quinto, antiguo gobernador de la provincia de Mosul, fue absuelto por falta de pruebas. Saddam era el séptimo procesado, hasta que fue ejecutado en diciembre pasado por otro juicio.
Los kurdos iraquíes llevaban muchos años pidiendo justicia por la Anfal, que dejó profundas cicatrices en su región. La operación comenzó en 1986 y duró hasta 1989, y se calcula que costó la vida a 182.000 civiles en zonas principalmente rurales del Kurdistán iraquí, según informes de dos de las más respetadas organizaciones de derechos humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Fue la primera vez en la región en que se utilizaron armas de destrucción masiva contra una comunidad sin que mediara la justificación de una guerra. La campaña militar incluyó ofensivas terrestres, bombardeos, destrucción sistemática de pueblos, deportaciones en masa, campos de concentración, pelotones de fusilamiento y, este era el hecho novedoso, armas químicas.
Símbolo del horror. Los ataques alcanzaron su clímax el 18 de marzo de 1988. Ese día, el pueblo de Halabja, cercano a la frontera con Irán, fue atacado con gases químicos. Se calcula que sólo en el pueblo murieron 5.000 personas por los efluvios tóxicos, hasta tal punto que el nombre de Halabja se convirtió en símbolo de las ignominias del régimen de Hussein.
El primo de Saddam reconoció durante el juicio haber ordenado a las tropas que ejecutaran a los kurdos que ignoraron las órdenes de abandonar sus pueblos, pero no confirmó la utilización de armas químicas. Sus abogados argumentaron que la Anfal tenía objetivos militares legítimos contra las guerrillas kurdas, que se aliaron con Irán en la última etapa de la guerra entre los dos países vecinos.
Sin embargo, los historiadores dicen que Saddam pretendía establecer un ejemplo con los kurdos —el 20% de la población iraquí— para los opositores a su régimen, y mostrar así lo que ocurría a los que desafiaban su autoridad.
La brutalidad de Al Mayid también se conoció en el aplastamiento de la rebelión de los shiítas en el sur del país, después de la primera Guerra del Golfo, en 1991. Tras el derrocamiento de Saddam por parte de las tropas de EEUU en abril de 2003, Al Mayid fue declarado muerto erróneamente, y fue detenido cuatro meses más tarde.
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Fotos
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Una mujer visita la tumba de una de las víctimas de los ataques con gases químicos de Alí.
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