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 lunes, 25 de junio de 2007  
Escepticismo y humor para pintar un mundo donde el amor es todo
Tras siete años de ausencia, Luis Eduardo Aute mostró su nuevo disco, “A día de hoy”, en El Círculo

Orlando Verna / La Capital

Un aplauso inicial saludó los festejos por los 40 años del trovador Eduardo Luis Aute con la música y fue el preludio para que, entre temas nuevos y clásicos, ocupe el escenario del Teatro El Círculo el principal protagonista de la fría noche del sábado: el amor.

Puesto a convertir sentimientos en verbo, Aute confesó que “Me va la vida en ello” y bromeó con los rosarinos por sus siete años de ausencia. Pidió evitar mirar el humo de las “Naves quemadas” en el mar del pasado al presentar “A día de hoy”, su nuevo disco, y mezcló cuerpo con poesía en “Esta noche”, antes de rendirse, acorralado por un día de Caín, al “Imán de mujer”.

Histriónico con frases de laboratorio, Aute dijo confiar sólo en su “Imaginación” al encarar una serie de homenajes que comenzó alabando el otro mundo posible de John Lennon. Asentado en el bajo parlante de Billy Villegas y la percusión de Cristina Narea, el tributo siguió en francés con “J´ecris ton nom” para los hacedores del surrealismo y culminó con la forzada métrica de un “Tríptico” histórico sobre Velázquez, Goya y Picasso, un mundo pictórico del que Aute no es ajeno.

Deseos y pudores chorrearon pasión “Mojándolo todo” de sudores corporales y teñiendo el escenario de un celeste acuoso. Así, el cantautor dialogó con los teclados del ucraniano Igor Tukalo para después adelantar en español la prosa onanista y “poco virtuosa” —según definió al inspirarse con la Sharon Stone de “Bajos instintos”— de “Alone with you”. Aute describió con cómica maestría en inglés cómo es “estar en ti sin ti”.

El ritmo feliz de “Tic tac” en la guitarra de Tony Carmona y la batería de Antonio Calero contrastó con el peso de un tiempo cruel. Luego el artista rogó por “Volver a verte” y aclaró que, hasta la verdad, “Todo es mentira”. Rápido solicitó “Dos o tres segundos de ternura”, habló del derecho y el revés contando que “Sé de un loco”, y se quejó de la exhibición de la carne: “Hoy la gente no hace el amor, fornica”. La frase antecedió a la alegría del milagro “Cada vez que me amas” y a las dicotomías del mundo. “Todo tiene su contrario, hasta Dios, que es el Papa”, sentenció para revitalizar sus aleluyas con “La barbarie”.

El teatro viajó a los años 50 gracias al baile propuesto por “Slowly” y ratificó su rechazo a las sanguijuelas hambrientas de poder. A ellos Aute les explicó que, excepto el amor, “El resto es humo”, para describir luego de qué va la vida con “A día de hoy”.

Allí terminó un recital que se estiró con tres bises de clásicos. La metáfora de la rebeldía sonó con “Giraluna”, una ovación acompañó a “La belleza” y su guitarra, sola, hizo lo mismo con “Anda”, “Las cuatro y diez” y “Sin tu latido”. Y si alguien pretendía más, se llevó una canción interpretada a capella, seguramente en busca de nuevas preguntas a las respuestas del poeta, de esas que sólo se encuentran “Al alba”.
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El cantautor cautivó a un público que ovacionó sus clásicos.

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