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 lunes, 25 de junio de 2007  
Mi hermano "el cobayo humano"

Sí, ni más ni menos que un cobayo fue mi hermano, víctima de esta gran industria que es la medicina actual. Tenía un tumor cerebral, desde cuándo no lo sabemos, dado que la primera médica neuróloga a quien consultó lo trató por estrés durante varios meses. Después de la operación, exitosa por cierto, vino el calvario. Le prometieron "calidad de vida", si hacía un tratamiento con un aparato "mágico", traído de Europa: la milagrosa radioterapia tridimensional conformada. Las supuestas 30 sesiones que durarían un mes se prolongaron por más de dos meses, ya que la mayor parte de las veces, el "mágico" aparato no funcionaba. Sinceramente, no sólo él, sino todo el entorno familiar nos sentimos defraudados, doloridos e impotentes, porque fue deplorable e indigno de un ser humano, en el estado en que lo dejaron. Posteriormente se le efectuó una punción estereotáxica, más tarde se le colocó una válvula con derivación al peritoneo. Finalmente surgió una internación imprevista en terapia intensiva, con una pésima atención, seguida de un ensañamiento médico que soportó con un estoicismo propio de los seres iluminados. No sólo esto me causa un profundo e irreparable dolor, sino el hecho que fui yo quien tuvo que tomar las decisiones por mi hermano, "muy confiada" y ajustándome a las instrucción de los profesionales que lo atendieron. Si hubiera intuido el desenlace horrendo por el que pasó mi hermano, hoy seguramente lo hubiera dejado en su domicilio para que partiera de una forma más digna. Me cuesta creerlo, menos aún aceptarlo, que haya seres totalmente deshumanizados que dicen actuar en nombre de la calidad de vida y lamentablemente sólo lo hacen por amor al "dios dinero".

LC 4.578.307


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