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 domingo, 03 de junio de 2007  
Yo creo: "Gobierna la ley del menor esfuerzo"

Marcelo Menichetti / Escenario

El éxito, ese objetivo tan lábil como imprescindible para "ser", es la meta ineludible del mundo de la televisión. No existen otras alternativas en este tiempo en el que cualquier otro camino conduce al olvido. Exito o fracaso son las posibilidades y por una de ellas se deberá optar so pena de sucumbir en el intento artístico. ¿No existen ya los tonos intermedios? ¿No hay ninguna otra posibilidad que ganar o perder? Atribuyen a Winston Churchill la siguiente reflexión: "El éxito es la capacidad de avanzar, fracaso tras fracaso, sin perder el entusiasmo". Mucho más allá de la interesante moraleja que deja el pensamiento del inglés, la "milagrosa" internet no escatima respuestas. Aunque es bueno saber que no todo lo que encierra la red son verdades incontrastables. Si no, veamos qué se dice respecto del éxito, meta excluyente del mundo del espectáculo, aunque para alcanzarlo haya que sacrificar algún principio como ya lo anticipara Harpo Marx: "Si no les gustan mis principios, tengo otros". "El éxito está compuesto por un 90 por ciento de esfuerzo, un cinco por ciento de talento y un cinco por ciento de originalidad", dice una de las máximas (o mínimas) atrapadas en la red. Mentira. Al menos en esta Argentina que tiene como carta magna a la ley del menor esfuerzo. Para no hablar del talento, don que quedó enterrado bajo los escombros del siglo XX y con pocas posibilidades de resurrección. "El que no busca el éxito, no busca nada", reza otra sentencia acatada a rajatabla por todos los canales de televisión. Otro producto de la factoría de frases precocidas dice: "La diferencia entre la genialidad y la locura es el grado de éxito". Deberíamos determinar cómo funciona esta ecuación para saber si Jorge Rial está loco o es un genio, porque exitoso es, sin dudas. Habrá objeciones de parte de aquellos que sostienen que se vuela tan bajo que pueden confundirse aviones con submarinos pero habrá quienes se inclinarán por rubricar el otro pensamiento de la red que sostiene que "El secreto del

éxito es la honestidad. Si

puedes evitarla, está hecho".

Y más que cínicos, éstos parecerán profetas.
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